EDUARDO COLOM
SENCELLES.- Antoni
Ferrer tenía previsto dejar la política el
próximo 27 de mayo para dedicarse a tareas
humanitarias. El alcalde del PP de
Sencelles baraja irse de misiones. Pero el
lío en el que le ha metido «la mala
conciencia» (son palabras del primer edil)
del cabecilla del Bloc Eberhard Grosske
casi le hace cambiar de parecer.
El
candidato rojiverde a la Alcaldía de
Palma difundió ayer una grabación
registrada sin consentimiento de Ferrer
durante un ágape que sentó a ambos a
manteles y que, para más señas, fue pagado
por éste último. En ella se abordaba
crípticamente el asunto más espinoso que ha
llegado a la mesa del primer edil durante
esta legislatura: el que gira en torno al
chalé en suelo rústico que Grosske posee en
Sencelles.
Durante la conversación,
el líder del Bloc intenta, sin éxito,
involucrar al PP y a EL MUNDO en la
elaboración de los informes jurídicos que
han motivado que el expediente sobre su
vivienda en suelo rústico sea remitido al
Consell para que se abra una investigación
sobre la reconversión presuntamente ilícita
de sus gallineros en dependencias y la
edificación de obras sin
licencia.
Pese a que de la
transcripción de la cinta apenas se podía
inferir nada de eso, Grosske la repartió a
los medios y consideró que prueba un
complot en su contra urdido por el
presidente del Govern, Jaume Matas. Un
Matas que ni es mentado.
Ferrer no
sólo se mostraba ayer indignado ante el
modo en que ha actuado Grosske: «Esto no lo
hace una persona normal sino gente con mala
conciencia». También desmentía
insistentemente que la interpretación de la
conversación sea la que difunde. «Si se lee
la transcripción queda claro que las
conclusiones no son las que saca Grosske,
intenta llevar la conversación donde le
interesa para culpar a EL MUNDO y al PP».
Ferrer subraya que del tono de la charla se
deduce claramente que fue así. Que Grosske
le intenta sonsacar cosas. «No tenía ni
idea de que me estaba grabando, no vi
ningún aparato», recalca.
'Y luego
lleva pancartas'
Además, el
alcalde habló por primera vez sin ambages
sobre el chalé en el que reside el
aspirante a regir el Ayuntamiento de Palma.
«Grosske es un ilegal que ha cometido una
ilegalidad porque ha hecho construcciones
sin licencia de obra, eso no lo discute ni
Dios», aseguró expresivamente Ferrer en
referencia a la citada remodelación de los
corrales. «Pero lo que me parece más grave
-agregó- es la inmoralidad que demuestra.
¿Cómo se puede presentar ante su electorado
con una pancarta de Salvem Mallorca si él
hace luego lo que quiere con su casa?»,
remachó visiblemente molesto.
El
alcalde desmintió rotundamente que el
Ayuntamiento se haya dejado presionar o
haya actuado bajo influencias de ningún
signo. Es más, aseveró que «si los técnicos
que han intervenido en el expediente
informativo se han sentido presionados por
alguien habrá sido por el propio Grosske»,
a quien acusa de estar todo el día encima
de los funcionarios. «Ha recibido el mismo
trato que habría recibido cualquier otro
vecino, me siento orgulloso del trabajo de
los técnicos».
De corral a
estudio
El alcalde se explayó
añadiendo que cuando Grosske compró su casa
lo hizo «a sabiendas» de que tenía no ya
problemas urbanísticos sino «ilegalidades
urbanísticas, prescritas o no». «¿Qué
ocurre, que se ahorró 10 o 20 millones de
pesetas gracias a eso? No lo sé y en
cualquier caso no lo critico, eso puede ser
lícito, pero sí creo que es ilícito ir
luego dando lecciones».
Como desveló
este diario, el Ayuntamiento de Sencelles
considera que el chalé propiedad del edil
Eberhard Grosske, ubicado en el término
municipal de esta población mallorquina, es
«ilegal e ilegalizable», porque fue
construido en su día sobre suelo rústico y
sin licencia en una parcela de menos de una
cuarterada. Además, una de las dependencias
del complejo residencial del concejal fue
concebida para ser dotada de un uso
agrícola, concretamente para albergar
maquinaria a modo de garaje. En estos
momentos el líder de EU-EV le está dando un
uso residencial y ha reconvertido los
antiguos gallineros ilegales de su complejo
en un estudio para pintar cuadros sin
solicitar el preceptivo permiso al
Ayuntamiento de Sencelles.