EDUARDO COLOM
CALVIÀ.- En la
campaña de los rostros esculpidos en
Photoshop y la política de cara a la
galería, Carlos Delgado presume de
asimetría. Fiel a un estilo que le ha
valido entre sus 50.000 vecinos la mejor
puntuación para un político balear según el
último sondeo de Sigma Dos (un 6,13 sobre
10), el alcalde del PP de Calvià presentó
ayer su cartel de campaña. Sin esconder sus
atributos nasales. Sus proyectos para el
municipio. Y su falta de complejos, esa
palabra maldita para la derecha cuando se
somete al autoanálisis.
Sin
complejos. Ése es el lema de campaña
que ha escogido un Delgado que sigue
apostando por los grandes proyectos no
exentos de polémica y oposición ecologista
que han ido frustrándose esta legislatura
tras la injerencia de otras
administraciones: centro de tecnificación
deportiva, parque temático, arrecife
artificial, museo de arte contemporáneo,
rebajas fiscales. Un Delgado que, según
abundaba ayer en la presentación, seguirá
diciendo lo que piensa. «Sin complejos
políticos» o ideológicos. La campaña se
apoya así en ese doble sentido de forma y
fondo: sin complejos físicos-políticos. Una
extravagancia en la era de la corrección
físico-política.
En torno a diez
vallas serán colocadas durante estos días
en el municipio para lanzar a un candidato
que, pese a que se enfrenta a un más que
posible pacto poselectoral PSOE-UM, parece
dispuesto a reconquistar la Alcaldía. Por
narices.