Francina Armengol es la dama de
hierro. Qué digo. El hierro es una
antigualla. Francina Armengol es la dama de
adamante, ese material imposible fraguado
con diamantes que inventó la imaginación de
los griegos para adornar las armas de
Crono y Hefesto, y que llegó
hasta los cómics Marvel para recubrir el
esqueleto de Lobezno, la estrella de X-Men.
Francina se presentó ayer en el FORO
ELECTORAL de EL MUNDO como una digna
contrincante de Rosa Estaràs. A la
tercera en discordia, Barbie, presidenta
casi en funciones, se la pueden merendar
por separado. Y también juntas. Armengol
dijo claramente lo que cualquiera de sus
votantes le exige para empezar: que no
piensa entregar el Consell a UM.
Las
bisagras son muy puñeteras. Cuando se
oxidan no hay quien las desatornille. Estoy
con Eduardo Inda: nos da igual quién
gane las elecciones al Consell Insular de
Mallorca, si el PP o el PSOE. Lo urgente,
lo imprescindible, es que Munar
ahueque el ala. Armengol y Estaràs dicen
ambas muy alto que de pactar con UM nada.
Si lo ven tan claro, lo que pedimos la
mayoría, lo que el sentido común y el
sentido de la justicia nos dicta, es que se
dejen de bengalas y propicien un pacto de
centro, ni de progreso ni de regreso. Un
pacto PP-PSOE para poner en el Consell a
una dama de adamantium, tan fuerte
que le resbalen los visones.
Pero,
ay, la cosa pinta mal porque Francina
Armengol se mostró ayer inclemente con
estos cuatro años de gobierno
popular. Fue una sorpresa, pues se
acercó al micrófono con un vestido de hada
modernista, sobre unos tacones que
pronunciaban su esbeltez. Y en cuanto nos
confiamos empezó a arrearle al PP, a
reprocharle, en resumen, su manera de
gobernar a puerta cerrada, colaborando en
el Consell con UM, jugando a cambios de
cromos (Son Espases por Can Domenge),
evitando la transparencia. El traje de
hada, que por algo era color verde
camuflaje, desapareció y sólo vimos a una
guerrera dando mandobles. Como es
farmacéutica, juega con ventaja. Tiene más
a mano el Revital o el Farmaton
Complex. Una pastillita al coleto y que
el enemigo tiemble.
Para mí que
Francina ha adelgazado, pero no se sabe si
por la operación bikini o por la
operación CIM. Sus 35 años no
necesitan photoshop. Dijo todo lo que un
candidato en campaña no tiene más narices
que decir y un par de cosas más. Se mostró
muy francesa, hablando de colgarlo todo. En
Internet, pero sonaba a toma de la
Bastilla. Con la transparencia de las
nuevas tecnologías Armengol quiere
guillotinar el caciquismo que el Consell ha
instaurado estos años con su
Piñata.
Puede presumir Francina de
haber contado entre el público y en su mesa
con Ramón Aguiló. El ex alcalde y
articulista de los viernes de EL MUNDO/ El
Día de Baleares escoge con lupa a los
aforados. Otros históricos del PSOE balear
acudieron a arropar a la cabeza de lista
más joven del momento: Andreu
Crespí, Josep Moll, Toni
Alemany. Del PP no se vio a nadie,
seguramente porque, como dijo Inda, «no la
pueden soportar», ni siquiera hartos de
Pere Seda (es un vino, no confundir
con un editor de prensa). Otros hombres
públicos sí acudieron, como Ramon
Socías, el diputado Diéguez (de
quien siempre recordaremos la feliz
intervención sobre la paella de Michael
Douglas) o Lorenzo Bravo, el
Mickey Ronney de nuestra vida
sindical.
Su conferencia fue de
media hora larga sin un sólo papel en la
mano, un despliegue de energía a horas tan
laxas. En el coloquio, dirigido por un
diplomático y eficiente Gaspar
Sabater, abrió fuego amistoso Josep
Moll, y tomó el relevo Carlos de
Zayas, preocupado por la visión de la
lengua del PSIB de Armengol. Ahí Francina
soltó uno de los titulares más inteligentes
de la nueva era: «Si me buscan para hablar
de lengua, no me encuentran». La inquera
Armengol es tan internacionalista como las
Quelitas: no somos ya bilingües, sino
plurilingües. Dice que nunca ha visto la
lengua como un problema. Albricias.