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  Viernes, 11 de mayo de 2007 Actualizado a las 03:14
 

FORO ELECTORAL / La crónica
Una buena receta contra el óxido

Por ROMÁN PIÑA VALLS


Francina Armengol es la dama de hierro. Qué digo. El hierro es una antigualla. Francina Armengol es la dama de adamante, ese material imposible fraguado con diamantes que inventó la imaginación de los griegos para adornar las armas de Crono y Hefesto, y que llegó hasta los cómics Marvel para recubrir el esqueleto de Lobezno, la estrella de X-Men. Francina se presentó ayer en el FORO ELECTORAL de EL MUNDO como una digna contrincante de Rosa Estaràs. A la tercera en discordia, Barbie, presidenta casi en funciones, se la pueden merendar por separado. Y también juntas. Armengol dijo claramente lo que cualquiera de sus votantes le exige para empezar: que no piensa entregar el Consell a UM.

Las bisagras son muy puñeteras. Cuando se oxidan no hay quien las desatornille. Estoy con Eduardo Inda: nos da igual quién gane las elecciones al Consell Insular de Mallorca, si el PP o el PSOE. Lo urgente, lo imprescindible, es que Munar ahueque el ala. Armengol y Estaràs dicen ambas muy alto que de pactar con UM nada. Si lo ven tan claro, lo que pedimos la mayoría, lo que el sentido común y el sentido de la justicia nos dicta, es que se dejen de bengalas y propicien un pacto de centro, ni de progreso ni de regreso. Un pacto PP-PSOE para poner en el Consell a una dama de adamantium, tan fuerte que le resbalen los visones.

Pero, ay, la cosa pinta mal porque Francina Armengol se mostró ayer inclemente con estos cuatro años de gobierno popular. Fue una sorpresa, pues se acercó al micrófono con un vestido de hada modernista, sobre unos tacones que pronunciaban su esbeltez. Y en cuanto nos confiamos empezó a arrearle al PP, a reprocharle, en resumen, su manera de gobernar a puerta cerrada, colaborando en el Consell con UM, jugando a cambios de cromos (Son Espases por Can Domenge), evitando la transparencia. El traje de hada, que por algo era color verde camuflaje, desapareció y sólo vimos a una guerrera dando mandobles. Como es farmacéutica, juega con ventaja. Tiene más a mano el Revital o el Farmaton Complex. Una pastillita al coleto y que el enemigo tiemble.

Para mí que Francina ha adelgazado, pero no se sabe si por la operación bikini o por la operación CIM. Sus 35 años no necesitan photoshop. Dijo todo lo que un candidato en campaña no tiene más narices que decir y un par de cosas más. Se mostró muy francesa, hablando de colgarlo todo. En Internet, pero sonaba a toma de la Bastilla. Con la transparencia de las nuevas tecnologías Armengol quiere guillotinar el caciquismo que el Consell ha instaurado estos años con su Piñata.

Puede presumir Francina de haber contado entre el público y en su mesa con Ramón Aguiló. El ex alcalde y articulista de los viernes de EL MUNDO/ El Día de Baleares escoge con lupa a los aforados. Otros históricos del PSOE balear acudieron a arropar a la cabeza de lista más joven del momento: Andreu Crespí, Josep Moll, Toni Alemany. Del PP no se vio a nadie, seguramente porque, como dijo Inda, «no la pueden soportar», ni siquiera hartos de Pere Seda (es un vino, no confundir con un editor de prensa). Otros hombres públicos sí acudieron, como Ramon Socías, el diputado Diéguez (de quien siempre recordaremos la feliz intervención sobre la paella de Michael Douglas) o Lorenzo Bravo, el Mickey Ronney de nuestra vida sindical.

Su conferencia fue de media hora larga sin un sólo papel en la mano, un despliegue de energía a horas tan laxas. En el coloquio, dirigido por un diplomático y eficiente Gaspar Sabater, abrió fuego amistoso Josep Moll, y tomó el relevo Carlos de Zayas, preocupado por la visión de la lengua del PSIB de Armengol. Ahí Francina soltó uno de los titulares más inteligentes de la nueva era: «Si me buscan para hablar de lengua, no me encuentran». La inquera Armengol es tan internacionalista como las Quelitas: no somos ya bilingües, sino plurilingües. Dice que nunca ha visto la lengua como un problema. Albricias.

 
   
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