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  Martes, 8 de mayo de 2007 Actualizado a las 01:00
 

El Govern recurrirá contra la reserva marina de Llevant por ser 'perjudicial para el sector'

El Ministerio de Agricultura y Pesca prohíbe «prácticas tradicionales» y restringe el submarinismo en Cala Rajada - Una Plataforma recoge 2.500 firmas y reivindica el derecho a disfrutar del mar


MIREYA ROURA

CAPDEPERA.- La Conselleria de Agricultura y Pesca ha decidido recurrir contra la recién inaugurada Reserva Marina de LLevant al entender que el Ministerio que comanda Elena Espinosa ha impuesto demasiadas restricciones en las 5.000 hectáreas de aguas exteriores colindantes a Cala Rajada.

A juicio de la Conselleria, dichas limitaciones «no sólo no se ajustan a la realidad, ni a las necesidades de la zona, sino que pueden resultar perjudiciales para algunos de los sectores profesionales que llevan a cabo su actividad en la zona».

A pesar de que la Dirección General de Pesca del Govern comparte la figura de protección, en el sentido de que repercutirá positivamente en la recuperación y protección de especies marinas, piensa que algunos aspectos van en contra de las prácticas tradicionales.

El director de este departamento, Miguel Ángel Calviño, no entiende, por ejemplo, que se haya prohibido la pesca con caña desde el muelle o la pesca de raors o calamares en profundidades menores a 30 metros. «Son prácticas ancestrales. De toda la vida. La gente de las Illes vive de cara al mar y tiene una cultura innata. Y esto no se puede prohibir», afirmó.

Inaugurada el pasado 21 de abril por la propia ministra de Agricultura y Pesca, la reserva marina es la décima de estas características en España y se extiende desde Cala Mata hasta un punto cercano a Cala Rajada.

Una idea de los pescadores

Fue la propia Cofradía de Pescadores de Cala Rajada la que promovió esta idea en 2001 con el fin de proteger sus recursos pesqueros. El Govern y el Ministerio decidieron, entonces, impulsar una normativa conjunta que abarcara sus ámbitos competenciales (las aguas interiores y las exteriores, respectivamente). Sin embargo, las discrepancias no lo hicieron posible.

El Govern acabó promoviendo una protección propia (5.900 hectáreas que van desde Cala Mata hasta el Cap des Freus) y el Ministerio la reserva ahora en conflicto.

Al margen de su fin proteccionista, la reserva choca de lleno con usos ya consolidados de los que dependen empresas náuticas, de pesca recreativa, de submarinismo y tiendas de todo tipo. En este sentido, la orden ministerial establece un cupo máximo de inmersiones en zonas delimitadas y «se han dejado puntos tradicionales y han incluido otros de poco interés», dijo Calviño.

El director general también discrepa con el hecho de que todas las embarcaciones del Puerto de Cala Rajada tengan que pedir autorización para moverse o que se les haya prohibido fondear en «zonas arenosas, en las que no crece la Posidonia».

El hecho de que la reserva marina se haya proyectado sobre una zona turística ha desatado una reacción espontánea de los sectores afectados. Sin ánimo de entrar en política, y recalcando sobretodo que no se oponen a la reserva, se han constituido en la Plataforma de defensa de los usos del mar balear.

Su presidente, Dino Serra, explica que cuando se anunció la creación de una figura de protección, «todos nos pusimos autorestricciones». Al respecto, relató que fueron justamente los submarinistas los que propusieron más propuestas para autolimitar su actividad. «Pero se ha utilizado la herramienta de la prohibición y se ha creado una alarma y un malestar social importante», dijo Serra quien piensa que la reserva tendría que ser una figura que acercase el mar a la gente. Con este fin, han recogido 2.500 firmas.

Según sus cálculos, los intereses de los afectados están en sólo un 10% de toda la zona protegida; por lo que considera que su propuesta es asumible. No obstante, recalca que varios particulares presentaron al menos 18 alegaciones al Ministerio, antes de que redactara el plan definitivo, y que éste no sólo no contestó a ninguna, sino que no las atendió.

Por su parte, el Ministerio acusó ayer al Govern de «oportunismo electoral descarado». Fuentes consultadas por Efe dijeron que la reserva es de gestión compartida «y tiene cauces adecuados para estudiar las alegaciones; cauces que no son los medios de comunicación sino los legalmente constituidos».

«Parece claro que a la consellera le preocupa más que los yates no puedan fondear, que los pescadores, que han mostrado su satisfacción por las condiciones aprobadas de la reserva».

 
   
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