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  Martes, 8 de mayo de 2007 Actualizado a las 01:00
 

LA LONJA / MARTA ZOREDA
Concha Buika no es profeta en su tierra


JAZZ. No sé nada de Jazz y ni siquiera tengo muy claro hasta qué punto me gusta, pero cuando el viernes por la noche, en la platea del Teatro Principal, empecé a escuchar el extraordinario sonido que salía de la trompeta de Brian Lynch, acompañado por Eddie Palmieri & The Afro Caribean All Stars, lo de menos era qué clase de melodía estuviera interpretando, porque en el Jazz, como en casi todos los órdenes de la vida, lo importante siempre es el hombre, el intérprete. En definitiva, un gran concierto que agradecer al Jazz Voyeur Festival, que el próximo mes de junio anuncia otra interesante cita: Concha Buika.

BUIKA. Por cierto, hablando de Buika, no acabo de entender cómo es posible que esta extraordinaria artista palmesana, una de las más originales y atractivas del actual panorama de la música española, sea prácticamente desconocida en la ciudad que la vio nacer en 1972. A lo mejor es porque sus padres son guineanos, porque su piel es negra, porque nació en el barrio chino de Palma y creció entre gitanos, porque es autodidacta, porque ha cantado en los casinos de Las Vegas o porque la chica tiene la costumbre de vivir a su manera y no parece demasiado preocupada por saber si Estaràs le robará votos a Munar en las próximas elecciones, o si la actual presidenta del Consell seguirá controlando el transcurrir de la vida escénica local y el consiguiente reparto de favores y subvenciones entre los artistas isleños.

Con estas señas, no es raro que Buika no encuentre acomodo en los estrechos márgenes de la cultura oficial de Mallorca. Por suerte la tendremos en Palma el próximo 2 de junio y podremos disfrutar de la enorme originalidad y calidad de su voz y su música.

DORADOS. Y ahora hablemos un poco del Teatro Principal, cuyas obras de rehabilitación contemplé por primera vez el viernes. ¿Que cómo ha quedado?, pues qué quieren que les diga, contra gustos no hay nada escrito. La sala principal mantiene casi intacta su estructura y decoración originaria y eso no da pie a mucho comentario, salvo por lo relucientes que han quedado los dorados y los años que van a tener que pasar para que adquieran por sí solos la pátina deseable. En cuanto al vestíbulo de entrada, la decoración me parece fría e impersonal, pero al fin y al cabo, como es pequeño, lo mejor es que no invite a quedarse y así no se formarán aglomeraciones. No quisiera parecer vulgar o demasiado prosaica, y menos hablando de un teatro, que debería ser un templo de la espiritualidad, pero para mí que el Principal tiene un problema de escasez de baños, lo cual, en el caso de óperas largas, de esas que duran 4 ó 5 horas, puede llegar a poner en aprietos a más de uno. Quizás no había sitio para más retretes y de ahí el interés de Matas por construir un nuevo Teatro de la Ópera. Para mí que es por el problema de baños del Principal, porque por interés de la ópera no parece que sea.

ILUMINACIÓN. Bueno, la verdad es que en periodo electoral nuestros políticos entran en un estado de iluminación prodigioso, gracias al cual pueden prever el bienestar y felicidad futura de cientos de miles de personas. A lo mejor, en ese estado de gracia, Matas se levantó una mañana cantando La Traviata. Y seguro que a Munar le ha pasado lo mismo, que tras una noche de clarividencia ha visto claro que la felicidad de los mallorquines pasa por dejar sin empleo al delegado del Gobierno en Baleares, Ramon Socías, el cual parece que se ha enfadado un poco, o por lo menos lo suficiente para decir que el partido que preside Munar pretende hacer «fuegos artificiales». Pero Munar ha ido más lejos en su videncia y nos ha hecho otra revelación espectacular: para acabar con la corrupción en Mallorca la solución es UM. Y esta revelación, ¿quién se la ha hecho?, se preguntarán algunos de ustedes. Pues le habrá llegado del más allá, porque de aquí seguro que no ha salido.

CARIDAD. Y acabamos con un libro. La Casa de Espiritualidad Son Roca acogió ayer la presentación del segundo volumen de Dos-cents anys de caritat de Monseñor Pere-Joan Llabrés Martorell. Estuvieron presentes María del Pilar Bosch, superiora general de la Congregación de las Hermanas de la Caridad, y Pere Fullana, historiador y profesor de la UIB, encargado de acabar el libro ante la muerte inesperada del autor.

martazoreda@ccr.es

 
   
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