JAZZ. No sé nada de Jazz y ni siquiera
tengo muy claro hasta qué punto me gusta,
pero cuando el viernes por la noche, en la
platea del Teatro Principal, empecé a
escuchar el extraordinario sonido que salía
de la trompeta de Brian Lynch,
acompañado por Eddie Palmieri &
The Afro Caribean All Stars, lo de menos
era qué clase de melodía estuviera
interpretando, porque en el Jazz, como en
casi todos los órdenes de la vida, lo
importante siempre es el hombre, el
intérprete. En definitiva, un gran
concierto que agradecer al Jazz Voyeur
Festival, que el próximo mes de junio
anuncia otra interesante cita: Concha
Buika.
BUIKA. Por cierto,
hablando de Buika, no acabo de entender
cómo es posible que esta extraordinaria
artista palmesana, una de las más
originales y atractivas del actual panorama
de la música española, sea prácticamente
desconocida en la ciudad que la vio nacer
en 1972. A lo mejor es porque sus padres
son guineanos, porque su piel es negra,
porque nació en el barrio chino de Palma y
creció entre gitanos, porque es
autodidacta, porque ha cantado en los
casinos de Las Vegas o porque la chica
tiene la costumbre de vivir a su manera y
no parece demasiado preocupada por saber si
Estaràs le robará votos a Munar
en las próximas elecciones, o si la
actual presidenta del Consell seguirá
controlando el transcurrir de la vida
escénica local y el consiguiente reparto de
favores y subvenciones entre los artistas
isleños.
Con estas señas, no es raro
que Buika no encuentre acomodo en los
estrechos márgenes de la cultura oficial de
Mallorca. Por suerte la tendremos en Palma
el próximo 2 de junio y podremos disfrutar
de la enorme originalidad y calidad de su
voz y su música.
DORADOS. Y ahora
hablemos un poco del Teatro Principal,
cuyas obras de rehabilitación contemplé por
primera vez el viernes. ¿Que cómo ha
quedado?, pues qué quieren que les diga,
contra gustos no hay nada escrito. La sala
principal mantiene casi intacta su
estructura y decoración originaria y eso no
da pie a mucho comentario, salvo por lo
relucientes que han quedado los dorados y
los años que van a tener que pasar para que
adquieran por sí solos la pátina deseable.
En cuanto al vestíbulo de entrada, la
decoración me parece fría e impersonal,
pero al fin y al cabo, como es pequeño, lo
mejor es que no invite a quedarse y así no
se formarán aglomeraciones. No quisiera
parecer vulgar o demasiado prosaica, y
menos hablando de un teatro, que debería
ser un templo de la espiritualidad, pero
para mí que el Principal tiene un problema
de escasez de baños, lo cual, en el caso de
óperas largas, de esas que duran 4 ó 5
horas, puede llegar a poner en aprietos a
más de uno. Quizás no había sitio para más
retretes y de ahí el interés de
Matas por construir un nuevo Teatro
de la Ópera. Para mí que es por el problema
de baños del Principal, porque por interés
de la ópera no parece que sea.
ILUMINACIÓN. Bueno, la verdad es que
en periodo electoral nuestros políticos
entran en un estado de iluminación
prodigioso, gracias al cual pueden prever
el bienestar y felicidad futura de cientos
de miles de personas. A lo mejor, en ese
estado de gracia, Matas se levantó una
mañana cantando La Traviata. Y seguro que a
Munar le ha pasado lo mismo, que tras una
noche de clarividencia ha visto claro que
la felicidad de los mallorquines pasa por
dejar sin empleo al delegado del Gobierno
en Baleares, Ramon Socías, el cual
parece que se ha enfadado un poco, o por lo
menos lo suficiente para decir que el
partido que preside Munar pretende hacer
«fuegos artificiales». Pero Munar ha ido
más lejos en su videncia y nos ha hecho
otra revelación espectacular: para acabar
con la corrupción en Mallorca la solución
es UM. Y esta revelación, ¿quién se la ha
hecho?, se preguntarán algunos de ustedes.
Pues le habrá llegado del más allá, porque
de aquí seguro que no ha
salido.
CARIDAD. Y acabamos con un
libro. La Casa de Espiritualidad Son Roca
acogió ayer la presentación del segundo
volumen de Dos-cents anys de caritat
de Monseñor Pere-Joan Llabrés
Martorell. Estuvieron presentes
María del Pilar Bosch, superiora
general de la Congregación de las Hermanas
de la Caridad, y Pere Fullana,
historiador y profesor de la UIB, encargado
de acabar el libro ante la muerte
inesperada del autor.
martazoreda@ccr.es