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EL MUNDO OPINA
Estos no son sus poderes
No le falta razón a nuestro columnista
Román Piña Valls al titular la antología de
artículos publicados en este periódico
dedicados a la presidenta del Consell como
A Munar se le pudren los visones. Es
más, uno diría que ha acertado plenamente
habida cuenta del patrimonio oficial
amasado por Maria Antonia Munar tras doce
años de presidir el Consell de Mallorca y
veinticinco dedicada a la alta política
balear. Claro que ha sabido simultanearlo,
merced a un régimen de incompatibilidades
que nunca ha regido para ella, con sus
negocios privados del transporte de grava
de las carreteras que ejecuta el Consell y
del carbón de la central térmica de Gesa
que está obligada a inspeccionar. No cabe
duda de que Munar, en sus negocios, juega
con las cartas marcadas y nadie, a
excepción de este periódico, ha puesto
negro sobre blanco el escándalo por
antonomasia que para esta comunidad han
supuesto estos doce años de munarato.
Amparada por una impunidad y una inmunidad
absolutas que le da su condición de bisagra
y el enlodamiento de un PP y un PSOE sin
altura de miras para terminar con semejante
monstruo, nadie tose a Munar, ni el
vehemente fiscal anti-corrupción, ni la
Sindicatura de Cuentas, ni el diputado
Antoni Diéguez que al tiempo que hurga en
el palacete de Matas prefiere mirar hacia
otro lado al toparse con el patrimonio de
Munar.
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