GABRIELA CORRAZO
POLLENÇA.- El
nuevo colegio Miquel Capllonch del Port de
Pollença, el cual fue inaugurado
oficialmente el pasado 22 de febrero,
todavía carece de energía eléctrica propia,
ya que es un generador el que abastece de
dicha energía a estas instalaciones.
Además, las limitaciones de tal recurso
impiden el funcionamiento del
ascensor.
Lo que agrava realmente la
situación es que tratándose de un edificio
que consta de dos alturas el inconveniente
de no poder contar con el ascensor es más
problemático en algunos casos. Sin ir más
lejos, un alumno con problemas de movilidad
(tiene un pie escayolado) debe ser subido a
diario en brazos por las escaleras.
Una triste situación si se tiene en
cuenta que muchos de los nuevos edificios
escolares se planifican con ascensores
incluidos para, justamente, evitar
situaciones como la que aquí se produce y
que un grupo de vecinos indignados ha
denunciado a la prensa. Tres meses después
de la apertura del centro educativo -el
cual es el primero de Mallorca en lo que a
cantidad de alumnos inmigrantes se refiere-
la situación sigue igual.
La
precaria situación ya fue denunciada por el
concejal de Urbanismo del Consistorio
pollencí, Joan Cerdá, el mismo día
de la inauguración del
colegio.
Deficiencias
En
esa ocasión, en declaraciones que fueron
entonces recogidas y publicadas por este
rotativo, Cerdà señaló que ya se le había
pagado a la compañía eléctrica GESA por la
conexión de luz, la cual esperaban que se
hiciera efectiva «en breve».
Por si
esto fuera poco, la falta de energía
eléctrica de red también imposibilita la
habilitación de un recurso poco menos que
inestimable en pleno siglo XXI: el centro
pollencí ni siquiera dispone a estas
alturas de una línea telefónica.
Otra
de las deficiencias que aún subsisten en el
nuevo edificio, y competencia de la
Consleleria de Educación, es la falta de
persianas en todas las aulas, algo que,
nuevamente, también señaló en su momento el
propio concejal de Urbanismo.
Ayer
mismo, este medio pudo comprobar que el
generador aún sigue siendo la base de
suministro eléctrico del colegio y que no
hay persianas. El clima en las aulas se
tornará poco menos que insoportable con la
llegada de las altas temperaturas.
Asimismo, también sigue siendo competencia
de la Conselleria de Educación el tapar el
cableado eléctric al aire n algunas zonas
del centro.
En enero, a su regreso
de vacaciones, los alumnos fueron
trasladados del antiguo Miquel Capllonch al
actual edificio. En ese momento hubo una
serie de denuncias públicas sobre las
carencias del nuevo edificio, las cuales
transcurridos tres meses aún subsisten. En
la actualidad son cerca de 245 niños
residentes en Port de Pollença los que
asisten a este colegio.