ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- La
Fiscalía Anticorrupción ha retirado
momentáneamente su mirada del ex alcalde
Andratx para fijarla en el entorno del
primer edil de Calvià. Los fiscales Pedro
Horrach y Juan Carrau desataron el pasado
jueves una nueva operación a lo grande. La
segunda más aparatosa de la historia de
Baleares. Repleta de medios humanos y
materiales y envuelta en medios de
comunicación. Las siluetas de Carrau y
Horrach irrumpieron en el Paseo Mallorca
palmesano con paso decidido y ahuyentando
con su presencia a los viandantes que se
les cruzaban en el camino.
Lo
hicieron escoltados por la práctica
totalidad de medios de comunicación de las
Islas -todos fueron diligentemente avisados
menos EL MUNDO y la COPE-; a tan sólo un
mes de las elecciones autonómicas y
municipales; con más recursos si cabe que
los empleados en el caso Andratx; y
de nuevo con una marcada vertiente política
teledirigida contra el PP.
Una vez
más sin un solo rastro ni directo ni tan
siquiera indirecto del PSOE. La primera
medida adoptada ha pasado por estrechar el
cerco en torno a la figura de Carlos
Delgado Truyols. El proceso emprendido
contra el blanqueo de capitales estableció
su primera parada en el afamado bufete
Feliu. Uno de sus integrantes, Miguel Feliu
es uno de los íntimos amigos de Delgado.
Coincidieron en las aulas y su relación ha
ido más allá de lo personal durante los
últimos años al encomendarle Delgado la
defensa del Consistorio calvianer en
los pleitos contencioso-administrativos.
Miguel Feliu forma ya parte de la
lista de detenidos y será puesto
próximamente a disposición judicial
mientras su imagen se ha convertido ya en
la primera gran captura de la
bautizada como Operación Relámpago.
De manera paralela el operativo hizo escala
varios cientos de metros más allá del
número 2 del Paseo Mallorca, en la sucursal
del Banco Sabadell de la Avenida Jaime III.
Allí se custodian las provisiones de fondos
de los clientes de los Feliu y se convirtió
en el marco de una intervención sin
parangón en la reciente historia bancaria
de las Islas.
La segunda
escala
El operativo prosiguió en
plena calle Unión. Allí esperaba no ya un
amigo sino directamente el hermano del
primer edil calvianer. La Policía
Nacional, acompañada de una secretaria
judicial, asaltó la notaría que dirige y
requirió a Álvaro Delgado toda la
documentación que hubiera «aparte de las
escrituras notariales». No les interesaba
la documentación que obligatoriamente debe
poner en conocimiento cualquier notario a
la Agencia Tributaria. Buscaban «cheques y
cajas fuertes». La bautizada como
Operación Relámpago ponía así en el
punto de mira al hermano de un Delgado al
que las encuestas apuntan a que revalidará
su puesto con mayoría absoluta y al que el
PSOE, UM y el Grupo Serra quiere derribar
como sea.
El primero para retomar el
control del municipio. Los segundos, para
saciar su sed de venganza después de que
Delgado abortase el pelotazo de Son
Massot. Pero también sitúan en la
encrucijada al compañero de despacho de
Álvaro Delgado, Alberto Herrán, ex
secretario general del PP de Baleares. La
música de fondo la pone el Grupo Prisa: «El
hermano del alcalde popular de
Calvià, implicado en el caso de blanqueo de
dinero», repite continuamente la Ser.
Mientras, Carrau y Horrach corren,
al menos de momento, un tupido velo sobre
su gran apuesta: la Operación
Voramar que montaron en Andratx. Su
objetivo se centra ahora en encontrar como
sea lo que no han sido de capaces de hallar
en 5 meses de pesquisas.