A. NAVARRO
MAÓ/MAHÓN.- Los
menorquines celebraron, ayer, el Día del
Libro a modo de coletilla de un fin de
semana plagado de presentaciones, charlas y
conciertos. Mientras el balance de los
libreros apuntaba a un éxito relativo de la
jornada el del público confirmaba con su
asistencia la acertada oportunidad de las
distintas convocatorias.
Como de
costumbre, el Carrer Nou de Maó disfrutó la
invasión de paradas entre las que
alternaban las de las librerías de la
ciudad con las de los autores que lanzaban
su novedad. Así, entre libros y rosas, el
misionero Manolo Bonet y el fotógrafo Biel
Calafat se hinchaban a autógrafos con la
epopeya de Binde, los del GOB arremetían
con su Guía Medioambiental y el A peu
per Menorca y desde la galería Encant
Lluís Real regalaba su particular visión
fotográfica de la isla mientras Toni Seguí
ofrecía una nostálgica visión de la Menorca
nevada.
Maite Salord, la finalista
del premio Nadal de novela, se ha llevado
la palma. Su La mort de l'ànima,
junto a la del inmortal Gala, El
pederasta de las estatuas, y la
Ciudad sin nombre, del esquivo
Enrique Moriel, han sido los títulos más
solicitados.
Ciutadella se adelantó,
montando desde el viernes una feria al pie
de la Catedral que ha mantenido durante
todo el fin de semana el interés por la
producción editorial. Autores, libreros y
editores que, a pesar de las dificultades
insulares de la distribución, mantienen una
cita de contacto directo con los lectores.
En cuanto a la escena, el Teatre Principal
acogía el viernes el festival Internacional
de jazz con la actuación de Martirio y el
sábado el estreno de El Malo de la película
con Albert Plà.