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  Martes, 24 de abril de 2007 Actualizado a las 01:22
 

CULTURA
El Día del Libro y... el sombrero

25 librerías salieron a la calle para festejar un Sant Jordi caluroso, con mucha afluencia de público y sin títulos favoritos entre los lectores


MAYTE AMORÓS

PALMA.- Tal y como se pronosticaba, amaneció un día de Sant Jordi soleado. Los riachuelos de jóvenes estudiantes desfilaban ayer por la calle Sant Miquel portando satisfechos su rosa y su libro. Hacía un sol de justicia y la agudeza comercial de algunos planeaba sobre el comprador de libros, que cambió la rosa por el sombrero. Sin duda, era el mejor dueto.

En la plaza de Cort empezó la actividad de buena mañana. El expositor del Ayuntamiento de Palma proponía un bookcrossing. «Se trata de convertir el mundo en una gran biblioteca», explicaba la bibliotecaria de Son Cladera, Luísa Martínez, sobre esta iniciativa. «Consiste en coger un libro gratis con el compromiso de leerlo y regalarlo a otra persona». Más de 150 libros, todos en catalán, comenzaron ayer su periplo en este stand.

La alcaldesa Palma cumplió con la tradición y se la pudo ver comprando L'ombra del vent, de Carlos Ruiz Zafón. De la rosa se encargaba la librería; venía de regalo en las gremiadas. Posteriormente, hicieron un recorrido por el casco antiguo de Palma. Tampoco faltó el conseller de Cultura, Francesc Fiol, quien este año se decantó por la obra del mallorquín Antonio Vidal Ferrando, L'illa dels dòlmens. También quiso rememorar las crónicas y ensayos periodísticos del recientemente fallecido Ryszard Kapucinski, además de la novela de Paul Auster Viajes en el Scriptorium. «Sant Jordi es una jornada importante porque es un día que anima a la gente a crear el hábito de la lectura», declaró Fiol.

Por su parte, el presidente del Govern, Jaume Matas, hizo entrega de un lote de libros a 60 alumnos de 12 centros educativos de las cuatro islas en un acto donde animó a todos los presentes al hábito de la lectura. «Leer os hará fuertes, preparados, y os permitirá vivir la vida de otra manera», sentenció el presidente.

A primera hora las ventas tenían un público claro: el infantil y juvenil. Los niños, acompañados por los profesores, prefirieron los cómics manga en catalán como Naruto, o la recopilación de artículos de la antigua revista Tebeo, aunque la apuesta segura fue Mortadelo y Filemón. «Algunos de ellos han comprado el libro porque regalábamos la rosa», explica condescendiente el responsable de Norma Comics, Daniel Morey. También Toni Fernández, de la librería Baobab, se mostró satisfecho con la afluencia de público juvenil, que se decantó por la literatura fantástica como Harry Potter, Crónicas de Narnia y Eragon. Todos los libros de la editorial El Barco de Vapor se agotaron, así como El barco pirata del Capitán Escorbuto, un libro desplegable que se convertía en barco. Fernández explicó que entre las niñas lo que más gusta es el libro Las Antibarbies, que por cierto nada tiene que ver con el polémico libro de Román Piña Valls, ni tampoco con la que se le pudren los visones.

La librería Literanta volvía a sumarse al Día del Libro por segundo año consecutivo y aseguraba que el público era similar al del anterior año. El sol y el calendario laboral parece que no se notó tanto, aunque sí fue favorable. Entre los muchos libros vendidos, la responsable de Literanta, Marina Pons, destacaba el éxito de Viajes por el Scriptorium de Paul Auster, Kafka en la orilla de Haruki Murakami, El esnobismo de las golondrinas de Mauricio Wiesenthal, La aventura de viajar de Javier Reverte y Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo.

Otros títulos solicitados en la librería Quart Creixent, según Miquela Serra, fueron La mort de l'ànima de Maite Salord, mientras que en Llibres Mallorca sonaron títulos como Ungles perfectes de Antònia Vicens y el segundo volumen de Possessions de Mallorca de Tomàs Vibot. No ha habido unanimidad este año en cuanto a títulos favoritos, pues «se ha vendido de todo», dice Marián Colom, directora del gremio de libreros. Ella misma destaca El corazón helado de Almudena Grandes, pero reconoce que no ha habido un best seller que destacase. Respecto a la valoración de la jornada responde con prudencia, aunque satisfecha por las ventas y el público. «Hasta que no nos reunamos todos, no sabremos cómo ha sido este año».

Veinticinco librerías salieron a la calle este año. Sus expositores se podían encontrar en la plaza Mayor, en la calle Olmos, en la plaza de Cort, en el Corte Inglés, en la calle San Miguel y en la popularmente llamada plaza de los Patines, aunque muchas librerías prefirieron quedarse en casa sin expositor. Una fiesta del fomento de la lectura que se vio reforzada con las múltiples actividades infantiles realizadas en la biblioteca Can Salas, la representación teatral de marionetas en la plaza de Cort, la iniciativa bookcrossing y los descuentos en algunos libros. Eso sí, la tarde fue más fructífera que la mañana, aseguró Colom. El Día del Libro se despidió con la visita de la cofradía de los caballeros de Sant Jordi a Catalina Cirer, a quien obsequiaron con un libro y una rosa. Luego ofrecieron un recorrido por el casco antiguo de la ciudad.

Agotado el día, hoy sí en las mesillas de noche reposaba algo más que la lamparilla.

 
   
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