P. NICOLAU / E. COLOM
CALVIÀ.-
Tras más de 30 años en pie aunque
inacabado, el bloque de pisos de cinco
alturas encajado en la zona
calvianera de Es Castellot (Santa
Ponça) se resistía ayer a su reivindicada
demolición. Pese a la incesante lluvia y a
las bajas temperaturas, la cuenta atrás
para el edificio Madrugada había llegado a
su fin. Con el contador a cero y ante la
atenta mirada de un nutrido grupo de
vecinos, una de las máquinas de la empresa
Amer e Hijos pegó su primera
dentellada pasadas las doce del
mediodía.
Una acción que no cesará
durante los próximos diez o doce días, que
es el tiempo estimado para que el inmueble
quede reducido a escombros. La siguiente
maniobra, que se prolongará unas tres
semanas, radicará en seleccionar los
cascotes del derribo para tapar el agujero
y paralelamente llevarse el resto a fin de
dejar limpia la zona. Al margen de
imprevistos, en un mes o mes y medio el
proyecto de parque público empezará a ser
una realidad junto con el asfaltado de un
tramo de la calle donde se ubica, Huguet
des Far.
Aunque para muchos, el acto
de ayer ya fue «un deseo» llevado a la
práctica. Un «peligro» para los niños, un
«gran impacto visual» o una mole que
«tapaba las vistas» son algunos de los
calificativos que recibió a modo de
despedida este edificio que quedó a medio
construir debido a la quiebra de la
promotora.
En pie desde
1974
Unas obras que iniciaron su
andadura a instancias de un constructor
belga en 1974 y por las que se han visto
afectados más de 300 propietarios. Y a los
que el Ayuntamiento de Calvià ha
indemnizado a raíz de la expropiación del
inmueble, que se inició en octubre de
2006.
Para completar lo que será una
zona verde de 16.500 m2 (incluidos los
2.500 metros de planta que aún se alzan en
segunda línea sobre una de las calas de la
Costa de la Calma) se han iniciado los
trámites de expropiación de una segunda
parcela, anexa a este bloque. Por todo
ello, desde el Consistorio calculan que el
proyecto estará completamente listo a
finales de este año.
La actuación en
cuestión consiste en crear recorridos
peatonales, un circuito para bicicletas,
una zona destinada a juegos infantiles y
áreas de descanso con la instalación de
bancos, además de la
reforestación.
La inversión -que
incluye el derribo, la limpieza y el
embellecimiento del recinto- asciende a un
millón de euros, informó el alcalde Carlos
Delgado, quien explicó que esta cuantía se
sufragará con parte del dinero obtenido con
la subasta de un solar municipal de
Bendinat. Una parcela que el Ayuntamiento
puso a la venta el pasado año y por la que
obtuvo 27 millones de euros. De las
diferentes acciones que se costearán, ésta
se enmarca en el apartado medioambiental.
De hecho, le preceden ya otras dos
iniciativas: la adquisición de la ahora
finca pública Galatzó (9 millones de euros)
y la demolición de un aljibe en Son Caliu
para su también reconversión en zona
verde.
Momentos antes de que
comenzarán a caer los primeros ladrillos,
el alcalde, junto a varios regidores,
recordó que ésta era una antigua
reivindicación vecinal y que a pesar de que
«ya lo daban por imposible, al final se ha
conseguido». Un «foco de desastres» que a
lo largo de estos meses se irá
transformando en zona verde. Por ello,
Delgado espera que durante este período «la
ilusión compense las posibles molestias» a
los vecinos de Es Castellot.
La
propuesta de hacer un profundo lavado de
cara de este espacio se materializó en
el transcurso de una sesión ordinaria de
finales de 2006 en la que se dio el visto
bueno al proceso de expropiación del
inmueble. Una apuesta avalada por un
informe municipal que advertía de la
peligrosidad que suponía la mole. En
especial porque no estaba acotada y
resultaba sencillo acceder al recinto. Con
todo, el edificio y los terrenos estaban
descatalogados de los planeamientos
urbanísticos desde hace años y, por tanto,
inhábiles.