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  Domingo, 15 de abril de 2007 Actualizado a las 01:02
 

EL ÁGORA
Andar a caza de grillos

GREGORIO DELGADO DEL RÍO



En estos días de conmemoraciones religiosas, un tanto pasados por agua, me he encontrado, al organizar el material de antiguas lecturas acumulado, con una noticia referida a Rosa Puig, que ha llamado mi atención. Creo apreciar, como en otras actuaciones relativas a la mujer, una común coincidencia en la perspectiva: asumir los planteamientos ideológicos del feminismo de género.

A través de un acuerdo con la Federación de mercados permanentes de Mallorca, en distintos mercados de Palma , Mercat Vila, Mercat Nou, Manacor, Artá, Felanitx, Ciudadela, Mahón, etc., se pretende que los vendedores de cada uno de los puestos atiendan a sus clientes con un delantal, de diferente color, que lleva inscrito el lema: »Denuncia, planta cara al maltrato».

Cuando el feminismo de género habla de malos tratos, se refiere exclusivamente a los que padecen algunas mujeres, olvidando, por increíble que parezca, que algunos varones, algunos hijos y algunos mayores también son objeto de malos tratos. ¿Por qué se instalan en semejante discriminación? Cuando el feminismo de género anima a la denuncia, no quiere oír hablar de los abusos (denuncias falsas) que algunas mujeres están cometiendo a fin de obtener ventajas económicas en los procesos de divorcio, no quiere saber nada de la confusión que propicia entre mala educación y criminalización, no está dispuesto a tratar en serio la cuestión del poder en la pareja (divorcio absoluto entre la ficción literaria y la realidad), no quiere que se mencionen las ventajas de todo tipo que obtiene a través de la imposición mediática de lo 'femeninamente correcto', huye de todo análisis de las presiones psicológicas que se instalan en las relaciones entre la mujer y el varón, rechaza cualquier referencia a quién impone su dominio en el hogar, desprecia cualquier sugerencia en torno al uso de la sexualidad como instrumento de sometimiento, que se salga de los esquemas habituales, etc. etc. ¿Qué es lo que se teme?

Plantar cara al maltrato, en consecuencia, también debería incluir las más variadas actitudes que suelen generarse a propósito de las cuestiones anteriores y que, vistas desde la otra ribera, son recibidas, en muchos casos y no sin cierta razón, como maltrato, vejación e injusticia. Todo ese mundo, con múltiples manifestaciones en la intimidad de la pareja y fuera de la misma, no puede considerarse ajeno al problema que a todos preocupa: el maltrato. Pero, este tipo de maltrato, que suele transitar, por desgracia, en ambas direcciones, no se quiere denunciar en toda su extensión, esto es, cuando quien lo genera es una mujer. ¿Por qué no se incluyen todas estas conductas en el lema: Denuncia. Planta cara al maltrato?¿Por qué hay que secundar necesariamente actuaciones tan ambiguas, parciales e interesadas, que suelen ocultar algún sapo susceptible de que se atragante a muchos?

Cada cual es muy libre, en su propio establecimiento, de atender al público con la indumentaria que le parezca mejor. El problema puede surgir si, en busca de la supuesta eficacia, se pretende imponer a los trabajadores servir de medio para una determinada causa, máxime si se presenta con perfiles ambiguos. ¿Qué pasará con los que se nieguen a ponerse el delantal de marras? Espero que no se les hayan ocurrido medidas sancionadoras de la negativa al respecto. Sería el colmo del despropósito y un verdadero esperpento.

Pero, hay más. Los organizadores de tan pintoresca iniciativa, y quienes la han secundado, no deberían ignorar que, aunque no lo pretendan, van a señalar con el dedo acusador a quienes, en coherencia con sus ideas, decidan no colaborar, sean dueños del establecimiento o trabajadores a sueldo. Me temo que, en estos casos, difícilmente se van a librar de la consabida acusación de 'machistas'. Los patrocinadores de la idea y sus colaboradores -presidentes de algunos mercados- deberían preguntarse en base a qué se sienten autorizados para imponer, presionar a favor y poner en semejante trance a sus asociados y trabajadores? Me temo que han sido sorprendidos en su buena fe.

Por último, ¿se les ha ocurrido pensar que sucederá si el establecimiento, que decida legítimamente no colaborar, es marginado de hecho y advierte, por tanto, un descenso en sus ventas? Todo puede acabar como el rosario de la aurora y todo porque alguien anda a caza de grillos.

 
   
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