En estos días de conmemoraciones
religiosas, un tanto pasados por agua, me
he encontrado, al organizar el material de
antiguas lecturas acumulado, con una
noticia referida a Rosa Puig, que ha
llamado mi atención. Creo apreciar, como en
otras actuaciones relativas a la mujer, una
común coincidencia en la perspectiva:
asumir los planteamientos ideológicos del
feminismo de género.
A través de un
acuerdo con la Federación de mercados
permanentes de Mallorca, en distintos
mercados de Palma , Mercat Vila, Mercat
Nou, Manacor, Artá, Felanitx, Ciudadela,
Mahón, etc., se pretende que los vendedores
de cada uno de los puestos atiendan a sus
clientes con un delantal, de diferente
color, que lleva inscrito el lema:
»Denuncia, planta cara al maltrato».
Cuando el feminismo de género habla
de malos tratos, se refiere exclusivamente
a los que padecen algunas mujeres,
olvidando, por increíble que parezca, que
algunos varones, algunos hijos y algunos
mayores también son objeto de malos tratos.
¿Por qué se instalan en semejante
discriminación? Cuando el feminismo de
género anima a la denuncia, no quiere oír
hablar de los abusos (denuncias falsas) que
algunas mujeres están cometiendo a fin de
obtener ventajas económicas en los procesos
de divorcio, no quiere saber nada de la
confusión que propicia entre mala educación
y criminalización, no está dispuesto a
tratar en serio la cuestión del poder en la
pareja (divorcio absoluto entre la ficción
literaria y la realidad), no quiere que se
mencionen las ventajas de todo tipo que
obtiene a través de la imposición mediática
de lo 'femeninamente correcto', huye de
todo análisis de las presiones psicológicas
que se instalan en las relaciones entre la
mujer y el varón, rechaza cualquier
referencia a quién impone su dominio en el
hogar, desprecia cualquier sugerencia en
torno al uso de la sexualidad como
instrumento de sometimiento, que se salga
de los esquemas habituales, etc. etc. ¿Qué
es lo que se teme?
Plantar cara al
maltrato, en consecuencia, también debería
incluir las más variadas actitudes que
suelen generarse a propósito de las
cuestiones anteriores y que, vistas desde
la otra ribera, son recibidas, en muchos
casos y no sin cierta razón, como maltrato,
vejación e injusticia. Todo ese mundo, con
múltiples manifestaciones en la intimidad
de la pareja y fuera de la misma, no puede
considerarse ajeno al problema que a todos
preocupa: el maltrato. Pero, este tipo de
maltrato, que suele transitar, por
desgracia, en ambas direcciones, no se
quiere denunciar en toda su extensión, esto
es, cuando quien lo genera es una mujer.
¿Por qué no se incluyen todas estas
conductas en el lema: Denuncia. Planta cara
al maltrato?¿Por qué hay que secundar
necesariamente actuaciones tan ambiguas,
parciales e interesadas, que suelen ocultar
algún sapo susceptible de que se atragante
a muchos?
Cada cual es muy libre, en
su propio establecimiento, de atender al
público con la indumentaria que le parezca
mejor. El problema puede surgir si, en
busca de la supuesta eficacia, se pretende
imponer a los trabajadores servir de medio
para una determinada causa, máxime si se
presenta con perfiles ambiguos. ¿Qué pasará
con los que se nieguen a ponerse el
delantal de marras? Espero que no se les
hayan ocurrido medidas sancionadoras de la
negativa al respecto. Sería el colmo del
despropósito y un verdadero esperpento.
Pero, hay más. Los organizadores de
tan pintoresca iniciativa, y quienes la han
secundado, no deberían ignorar que, aunque
no lo pretendan, van a señalar con el dedo
acusador a quienes, en coherencia con sus
ideas, decidan no colaborar, sean dueños
del establecimiento o trabajadores a
sueldo. Me temo que, en estos casos,
difícilmente se van a librar de la
consabida acusación de 'machistas'. Los
patrocinadores de la idea y sus
colaboradores -presidentes de algunos
mercados- deberían preguntarse en base a
qué se sienten autorizados para imponer,
presionar a favor y poner en semejante
trance a sus asociados y trabajadores? Me
temo que han sido sorprendidos en su buena
fe.
Por último, ¿se les ha ocurrido
pensar que sucederá si el establecimiento,
que decida legítimamente no colaborar, es
marginado de hecho y advierte, por tanto,
un descenso en sus ventas? Todo puede
acabar como el rosario de la aurora y todo
porque alguien anda a caza de grillos.