Hace una quincena algunos periódicos
repartieron tal que una tomadura de pelo
encuadernada en pastas; un disparate
editado y pagado por el Consell Insular de
Mallorca, publicitado bajo el atractivo
titulo de Guía Michelín. Por si ya no
resultara una indecencia que algo pagado
con dinero público se diera gratuitamente
sólo a los lectores de determinados
periódicos, aunque tales discriminaciones
suelen ser practica habitual, mas
vergonzoso resultó ser aun el producto que
tuvieron la osadía de sacar a la calle,
porque aquello de guía, siendo
benevolentes, no tenia mas que el nombre. Y
cabe dudar que la prestigiosa Michelín se
haya prestado a autorizar tamaño
desvarío.
Para empezar el engendro no
cabe ni en la guantera del coche ni en el
bolsillo del viajero, aunque esto sea lo de
menos porque en lo que realmente se revela
como es un desastre sin paliativos es en un
contenido, que, digámoslo claramente, no
sirve absolutamente para nada y su destino
final será probablemente la papelera. Para
empezar, y tras la inevitable foto de la
presidenta Munar acompañado de un texto con
los tópicos habituales, la supuesta guía
ofrece una selección de ciento cuarenta
establecimientos hoteleros y de
restauración -extraídos de la guía
Michelín, de ahí el nombre que se le ha
dado- lo cual, por tratarse de una
selección efectuada por una empresa
privada, por prestigiosa que esta sea,
supone una discriminación para el resto de
establecimientos de la isla pagada con
dinero publico. Continúan las inutilidades
con una relación de carreteras del Consell
y su correspondiente numeración, que no
sirve absolutamente para nada; una relación
de bibliotecas cuyo único interés para el
viajero es que pertenecen al Consell; añade
luego una lista de museos y monumentos de
las que solo cabe decir que las hay mucho
mas completas y termina con una selección
de teléfonos de interés de los que
lo más interesante es que solo figuran
aquellos dependientes del Consell Insular
de Mallorca y por tanto mientras falta el
112 encontramos el del «Servei
d'interpretació de llengua de signes», muy
necesario al parecer en caso de urgencia.
Pero este, con todo, no es el despropósito
mayor de su contenido ya que, puestos a
hacerse el auto bombo, incluyen un apartado
dedicado al parque de tecnologías
medioambientales o sea y para entendernos,
allí donde se reciclan las basuras, un
lugar tan atractivo que los ciudadanos se
pelearan para ir a visitarlo. Y por último
contiene un mapa completamente inútil
porque no figuran ni las carreteras locales
ni las distancias en kilómetros y en el que
incluso se han olvidado de que existe
Galilea.
Quienes han tenido la idea
de hacer esta guía merecerían que les
hicieran pagar este desastre de su propio
bolsillo. Lo mejor del asunto es que tan
inútil dispendio con el que quienes
gobiernan el Consell pretendían apuntarse
un tanto, en justo castigo a su manifiesta
incompetencia, los ha dejado bien
retratados.