EL MUNDO
PALMA.- El Juzgado de
Instrucción número 9 de Palma acaba de
archivar la enésima denuncia interpuesta
por Joaquín Rabasco y su entorno contra EL
MUNDO/El Día de Baleares. En esta ocasión
han sido dos líderes de ASI (Agrupación
Social Independiente), Fermín Lancharro y
Catherine Lecomte-Recullez, los que han
intentado silenciar a este periódico
mediante la interposición de una denuncia
falsa.
El número 5 de la formación
política que dirige Rabasco y su pareja
acusaban en ella al director de este
periódico, Eduardo Inda, y al redactor
Esteban Urreiztieta de la comisión de los
delitos de injurias y calumnias.
La
denuncia de Lancharro y Lecomte versaba
sobre las informaciones de EL MUNDO/El Día
de Baleares que revelaban que Rabasco
estaba regando con dinero público a
la empresa administrada por la segunda. En
total esta sociedad percibió a dedo
57.000 euros públicos procedente de las
arcas del Ayuntamiento de Llucmajor en tan
sólo un año por orden del presidente de su
partido.
El juez Enrique Morell
concluye que las informaciones sobre ambos
no contienen «expresiones enclavadas dentro
del área de la afrenta o del insulto que
afectaran de una manera directa al honor
personal o profesional de los
querellantes». Asimismo considera que los
datos contados por este diario «son
veraces», han sido «diligentemente
obtenidos mediante corroboraciones
objetivas diversas» y «tienen un indudable
interés general». «En conclusión»,
apostilla el juez, «las expresiones
utilizadas pueden ampararse, sin
dificultad, en el ejercicio de los derechos
a la libertad de expresión e información».
Las últimas adjudicaciones de Rabasco a su
entorno antes de abandonar el equipo de
gobierno del Ayuntamiento de Llucmajor
tuvieron como conceptos el VI Concurso de
Cante Flamenco; el Certamen de Casas
Hispanoamericanas; o la organización de un
«certamen mundial» de tiro al plato en una
finca de S'Arenal. Todas ellas iniciativas
relacionadas con el Area que dirigía el
edil antes de que el president Matas lo
expulsara: la de
Turismo.
Contratos 'a
dedo'
De esta manera, al concurso
de cante flamenco, el Ayuntamiento de
Llucmajor destinó 11.849 euros públicos; a
las jornadas de convivencia con los vecinos
sudamericanos del municipio, 11.948; y al
tiro al plato, 29.850.
Y la
organización de todos y cada uno de estos
eventos ha ido a parar a la empresa
Cebiansof, S.L. Una sociedad con apenas un
año de vida y que está radicada en un
domicilio particular ubicado en el número
10 de la calle Gregal de Can
Pastilla.
Su objeto social contempla
«la fabricación, compra y venta de toda
clase de prendas de vestir y sus
complementos». Pero también «la explotación
de los establecimientos dedicados a
cafetería, bares, pubs, discotecas u otros
negocios de restauración y hostelería».