LLORENÇ FÀBREGAS
MAÓ/MAHÓN.- Con
serenidad y valentía afronta el ViveMenorca
su compromiso liguero de hoy ante el
vigente campeón de la ACB, Unicaja de
Málaga, en un partido correspondiente a la
vigésimo novena jornada de la Liga ACB que
se disputará en el Pabellón José María
Martín Carpena a partir de las 12.30 horas
con las cámaras de IB3 en directo.
Ni
que decir tiene que el grupo que prepara
Ricard Casas tiene que agotar sus pocas
opciones que le quedan para salvar la
categoría. Por ello la preparación llevado
a cabo por el conjunto menorquín durante la
semana ha consistido en intensificar las
sesiones de entrenamiento para sorprender a
los de Scariolo y seguir soñando.
El
ViveMenorca está resistiendo heroicamente
su condición de último clasificado de la
ACB. A falta de seis jornadas para el final
de la liga regular, sus opciones de
permanencia se van reduciendo, pero una de
ellas pasa por ganar al Unicaja y saldar
con victoria sus tres partidos en
Mahón.
Los insulares, colistas de la
ACB con ocho victorias y 20 derrotas,
llegan a Málaga tras ganar en un buen
partido al Alta Gestión Fuenlabrada, y
saben que hoy lo tendrán difícil ante un
Unicaja que acaba de clasificarse para la
Final Tour de la Euroliga Atenas al
eliminar al Winterthur
F.C.Barcelona.
A pesar de la
dificultad de su rival, los menorquines
creen que ha llegado la hora de ganar a uno
de los grandes de España y de
Europa. El Unicaja es uno de los cuatro
equipos de la ACB al que todavía no ha
ganado junto al MMT Estudiantes, Gran
Canaria Grupo Dunas o Real
Madrid.
Los mahoneses, a pesar de ser
los colistas, saben competir y con el
refuerzo del pívot estadounidense ex NBA
Paul Shirley han ganado en intensidad
defensiva y reboteadora y su espíritu de
equipo les hace ser constantes en su
particular lucha por la permanencia y
luchará hasta el final por lo que será un
rival incomodo.
El técnico del
ViveMenorca, Ricard Casas, señaló que no
sabe «cuáles serán sus sensaciones tras la
gran victoria frente al Barcelona» pero que
el equipo ha realizado «una gran semana de
trabajo» para preparar un partido «ante un
rival poderoso más por su entidad como
equipo que por el resultado obtenido en la
Euroliga».