Ícaro Alaró: Marín (15),
Cacciatori (2), Cabral (14), Parisi (9),
Glod (8), Kralikova (8) y Robinet (líbero).
También jugó Cati Pol (1).
Haro
Rioja Voley: Dimitrova (7), Callo (12),
Branco (2), Ferreira (4), Sánchez (3),
Jelic (2) y García (líbero). También
jugaron Eugenio (-), Mintcheva (1), Blas
(-) y Discioscio (-).
Parciales:
25-21 (24 minutos); 25-12 (20 minutos)
y 25-16 (20 minutos).
Arbitros:
España y Palma.
Incidencias:
Un millar de espectadores llenaron las
gradas especiales instaladas en el Pabellón
de la UIB. José Luis Ballester, Antoni
Palerm y Ricardo Ramos acompañaron al
presidente del Ícaro, Carlos López, en el
palco de autoridades.
ROBERTO DÍEZ
YAGÜE
PALMA.- «Tranquilas, no pasa
nada», repetía Maurizia Cacciatori a sus
compañeras. Bien sabía la experimentada
jugadora italiana que la tensión atenaza al
principio pero se va diluyendo poco a poco.
Y así fue, vive Dios. Después de los
nervios iniciales, llegó la apisonadora que
permitió al Ícaro Alaró pasar por encima
del Haro Rioja Voley en la primera
semifinal. El equipo de Ernesto Rodríguez
buscará hoy la clasificación directa para
la Superliga femenina ante el Bargas Atalia
PSG, que superó claramente al Grupo
Gervasport por 3-0.
La cita de hoy
(12.00 horas, IB3) será posiblemente otra
historia, porque el partido de ayer fue una
aplastante lección de superioridad del
Ícaro Alaró. El conjunto riojano planteó un
sobrio inicio (3-7) aprovechando los
nervios que gripaban el motor de las
mallorquinas, pero poco a poco fue
reculando para hincar la rodilla sin
remisión ante el rodillo colectivo del
Ícaro. Pese a todo, las locales tomaron su
primera ventaja mediado el primer set
(14-13) para no soltar la delantera en el
resto del encuentro. Todo funcionó como la
máquina perfectamente engrasada que busca
Rodríguez. Cacciatori lideró al equipo
tanto en el sentido táctico como en el
psicológico. Daniela Marín y Milagros
Cabral actuaron como brazos ejecutores, con
Glod de apoyo inconmensurable. Kralikova
llegó a desesperar a las rematadoras
riojanas y Marianela Robinet cumplió su
papel a la perfección. La argentina dio el
único susto de la tarde, al retirarse
durante unos minutos por una dolencia en el
tobillo izquierdo. La mallorquina Cati Pol
ocupó su puesto con tanta solvencia que
incluso llegó a firmar un punto.
De
este modo, era inevitable que el primer set
cayese del lado insular por un igualado
25-21. En ese momento, el partido ya había
cogido la inercia hacia el 3-0. El Ícaro
comenzó muy fuerte el segundo parcial y,
aunque el Haro consiguió igualar la
contienda (4-5), las mallorquinas se fueron
en el marcador con ocho puntos seguidos.
Los cambios riojanos no pudieron frenar el
huracán del Ícaro Alaró, que se apuntó el
segundo parcial por un claro
12-25.
El partido se finiquitó en
menos de 20 minutos, tiempo en el que las
mallorquinas aceleraron aún más su ritmo de
juego para darle la puntilla al tercer set.
Ni siquiera el susto de Robinet frenó al
cuadro local, que se llevó el último
parcial por 16-25. Ahora sólo queda un
escalón para el sueño.