El Barça se encuentra en una situación
muy delicada. Tras dos temporadas al máximo
rendimiento en las que se han logrado dos
ligas y una Copa de Europa, la plantilla
parece que se ha acomodado y le cuesta
mucho jugar al máximo rendimiento. Los
últimos años el Barcelona ha ganado títulos
y ha exhibido un juego efectivo y al mismo
tiempo atractivo para el espectador que ha
sido la envidia de todos sus rivales.
Ahora, tras lo conseguido, le está costando
más de lo esperado encontrar la motivación
necesaria para que sus jugadores sigan
ofreciendo todo su potencial y sigan
alargando su colección de trofeos. El
conjunto de Rijkaard se ha caracterizado
por realizar un fútbol ofensivo basado en
la rápida circulación de balón y en la
calidad de sus jugadores. Los futbolistas
empleaban su técnica para jugar a pocos
toques e imprimir un fuerte ritmo a la
pelota que impidiera a los contrarios
defenderse con comodidad. Ese estilo
colectivo se veía reforzado con una gran
predisposición de toda la plantilla a
trabjar en defensa. Ese detalle les
convertía en un equipo complicado de batir.
Esta temporada, pese a ocupar el
liderato, el Barça se está mostrando muy
irregular y solo en contadas ocasiones ha
ofrecido su mejor fútbol. Las lesiones de
Samuel Eto´o y Leo Messi les afectó
sobremanera pese al extraordinario nivel
goleador que Ronaldinho exhibió por aquel
entonces. La auténtica realidad es que poco
a poco han ido perdiendo títulos, empezando
por la Supercopa de España y de Europa para
acabar con la más reciente eliminación de
la Liga de Campeones. El Barcelona al
inicio de la era Laporta, logró juntar a
una serie de jugadores extraordinarios con
hambre de títulos y con unas ganas enormes
de trabjar y de ganar partidos. Se jugaba
en equipo y todos iban en una misma
dirección: Trabajar por el bien del
colectivo. La única excepción era
Ronaldinho al que siempre se le dio
libertad absoluta. Con el paso de los años,
la plantilla ganó títulos, dinero, fama y
poco a poco empezaron a surgir los celos
entre ellos. Los jugadores han conseguido
contratos largos que les garantizan una
posición dominante dado que la directiva no
puede asumir una renovación a fondo y debe
plegarse a los caprichos de sus 'cracks'.
Ronaldinho cada vez entrena menos y tiene
más compromisos sociales. Por la mañana
está indispuesto para trabajar con sus
compañeros pero por la tarde atiende a sus
patrocinadores. Hace poco, en unas
declaraciones explosivas, Eto´o criticó al
brasileño por entrenarse, después llamó
mala persona a su entrenador y no pasó
absolutamente nada. El barco blaugrana va a
la deriva . El cuerpo técnico y la
directiva, pese a detectar la enfermedad,
no pueden hacer otra cosa que mirar como la
plantilla se dirige hacia su propia
destrucción. Los egos superan a las ganas
de trabajar y al equipo le cuesta cada vez
más jugar al más alto nivel y en estas
aguas revueltas el Mallorca debe aprovechar
para pescar los tres puntos.
Quizá el
hecho de la derrota del Real Madrid en El
Sardinero juegue a favor de los blaugranas
que afrontarán el partido en la primera
posición de la Liga y no vivirán con la
angustia de saber que han perdido el
liderato. Es por eso que los hombres de
Rijkaard probablemente salten al campo con
los nervios habituales de un encuentro
liguero pero con una cierta tranquilidad
por haber mantenido el liderato y sabiendo
que dos de sus rivales, Valencia y Sevilla
se enfrentarán nada más acabar el partido y
que uno de ellos quedará, en parte,
descolgado de la lucha por la cabeza. Por
eso el técnico holandés dispondrá un once
ofensivo en el que Eto´o y Messi volverán a
ser los grandes protagonistas junto al
siempre peligroso Ludovic Giuly.