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  Domingo, 15 de abril de 2007 Actualizado a las 01:02
 

MÚSICA / Orquestra Simfònica
Un convincente entendimiento


Orquestra Simfònica de Balears

Temporada de abono, concierto número 13 / Obras de Sensemayá, Falla y Rimsky-Korsakov / Director: Maximiliano Valdés / Solista: Rosa Torres Pardo, piano / Fecha: 12 de abril / Escenario: Auditórium de Palma.

Calificación:

FERNANDO MERINO

PALMA.- Hay jornadas que podrían pasar inadvertidas si no fuera porque el duende se instala en su recorrido. Son jornadas sin ambiciones, en principio no llamadas a trascender. Entonces algo sucede, y todo cambia. Es lo ocurrido en el concierto de abono número 13, buen número, de la Simfònica de Balears. En esta ocasión, el director invitado era el chileno Maximiano Valdés, de quien tuve ocasión de apreciar su talante con la batuta viéndole dirigir en Oviedo a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias.

Maximiano Valdés lleva a la orquesta con discreta fortaleza. No le hacen falta las gesticulaciones: simplemente ejerce de líder.

El programa contemplaba tres obras bien distintas, en la práctica diametralmente opuestas, pero disfrutando de un tono compartido: el temperamento y la visceralidad que emana de la partitura.

Para ir abriendo el oído escuchamos Sensemayá, del mejicano Silvestre Revueltas, prodigio de ritmos libertarios, y de airados planos sonoros buscando su acomodo en un tapiz revolucionado. Curiosamente, en esta ocasión el talón de Aquiles de la OSB (el jaleo en que suelen desembocar no pocos de los tutti) no hizo acto de presencia, y la tensión permanente de la obra se transformó en un convincente entendimiento de las diferentes secciones.

No estaría de más recuperar la costumbre tímidamente iniciada en la anterior etapa de la OSB: programar conciertos sin director, al objeto de que la orquesta vaya tomando cuerpo, a fuerza de tener la imperiosa necesidad de escucharse, de respirar al unísono.

La parte más agradecida de la velada llegaría justo después, con Manuel de Falla en la memoria y Rosa Torres Pardo alojada en el piano, ambos dictándole a la OSB el recorrido para la ejecución de Noches en los jardines de España. Rosa Torres Pardo es una de nuestras intérpretes mejor dotadas para ejecutar con autoridad los acalorados matices de la música española. Una delicia verla a ella enfundada en el sentimiento, gesticulando la obra, al tiempo que la iba paladeando entre las yemas de sus dedos.

La segunda parte quedaba reservada para alojar un monumento de la orquestación, un recipiente de sabiduría formal, un manantial de caudal sonoro inagotable: la suite sinfónica Scheherezade de Nikolai Rimsky-Korsakov. La popularidad de esta obra (todos sus movimientos están en el hit parade de los clásicos) invitaba sin más a dejarse llevar por la belleza de sus pasajes. Una gozada.

 
   
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