INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Los
operarios de Melchor Mascaró, empresa
concesionaria de las obras de demolición de
las viviendas militares, iniciaron ayer el
derribo de la última fase de estas
construcciones procediendo a la demolición
del bloque colindante con la avenida
Gabriel Alomar i Villalonga, el más
emblemático de todos ellos por su impacto
en el litoral palmesano.
Una vez
demolidos los dos edificios interiores
ubicados sobre las antiguas murallas de la
capital, Cort procede a tirar abajo esta
edificación. Un derribo que fija la recta
final de unas obras que deben estar
concluidas a final de este mes, según el
calendario establecido en principio y que
se está cumpliendo escrupulosamente.
De hecho, ya es visible desde
diferentes puntos de la Bahía de Palma el
efecto visual de esta operación de
esponjamiento urbanístico realizada por el
Ayuntamiento de la capital, que ha
invertido en ello 2,2 millones de euros.
Con el derribo de estas construcciones,
Cort inicia el proceso de transformación de
la Fachada Marítima y dejará paso en este
enclave a un espacio libre que comunicará
el Parc de la Mar con las Avenidas. Esta
obra posibilitará liberar todo un área de
24.000 metros cuadrados.
Montañas
de escombros
Dada la ubicación de
estas edificaciones, parte de ellas encima
de las murallas renacentistas de la ciudad,
la dirección de las obras está realizando
un seguimiento arqueológico sistemático del
impacto que están teniendo sobre el
subsuelo a fin de que no se produzcan
destrozos irreversibles.
El volumen
total edificado de las cinco construcciones
que se derribarán alcanza los 74.000 metros
cuadrados, lo que va a suponer un volumen
de escombros de alrededor de 26.325
toneladas.
Las piezas de hormigón
que se arrancan a la estructura de estas
construcciones que están siendo
literalmente desmontadas, se están
machacando en el mismo lugar para así
reducir el tamaño de los escombros que son
retirados a diario.
Uno de los
aspectos destacados de esta obra es el
coste elevado que para Cort ha tenido la
retirada de los residuos por los que tiene
que pagar al Consell, en este caso a la
empresa concesionaria, MAC, el doble que el
dinero que cuesta en sí esta obra
histórica.
El Ayuntamiento de Palma
a través de la Concejalía de Vivienda paga
1,4 millones por el canon de tratamiento de
residuos y 800.000 por unas obras que
habrán concluido en apenas 20 días.