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EL MUNDO OPINA
Legado para la eternidad
El surrealismo de Munar alcanza cotas
difícilmente superables. Históricamente
sólo ha sido propio de los grandes
detentadores de poder perpetuarse para la
eternidad intentando vincularse con la
ordenación del tiempo. De sus pretensiones
temporales, el más eminente atributo de
dominación, se deduce la imagen de grandeza
que quieren dejar tras de sí, tal cual
legado a la eternidad. Ahí está el
calendario juliano de César. O cómo Augusto
consiguió un nombre de mes duradero.
Asimismo, los revolucionarios franceses
inventaron su propio calendario. La
historia china se calcula según las
dinastías Han o Tang. Franco contaba los
años a partir de la Victoria. Cuando Munar
se retire, Mallorca no se quedará huérfana:
el nuevo huso horario exclusivo para la
Isla, Mallorcatime, nos evocará su pasado
esplendor cada vez que recibamos o enviemos
un correo electrónico. Sólo que este legado
se nos antoja pobre. Tanta grandeza se
merecería al menos bautizar una de las
cuatro estaciones con su nombre: Maria
Antònia.
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