RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.-Numerosos
usuarios de la playa de Porto Cristo y
especialmente turistas han denunciado que
los baños públicos permanecen cerrados y en
un estado de abandono y suciedad
insultantes.
Los denunciantes alegan
estar sorprendidos por la contradicción
entre un gasto de 3,2 millones de euros
para el Plan de Excelencia Turística y el
actual estado de servicios, lavabos,
urinarios, retretes y baños habilitados
para personas con minusvalía en plena playa
y bahía.
Todos estos servicios se
hallan cerrados coincidiendo con la semana
de Pascua y hechos un auténtico estercolero
que presagia que tardarán mucho en estar
operativos.
Los usuarios se ven
obligados a utilizar los baños de los
establecimientos privados de la primera
línea o desplazarse hasta los servicios
públicos del muelle portuario, compartidos
con el restaurante y la oficina de
turismo.
La bandera
azul
Usuarios habituales de la
playa y empresarios de la primera línea de
costa denunciaron estos hechos el pasado
fin de semana. Los servicios de la playa de
Porto Cristo permanecen cerrados y en un
estado de completo abandono y suciedad.
Incluso la fuente anexa está rota y sin
disponibilidad de agua corriente.
Los
vecinos advirtieron que de seguir los baños
cerrados a cal y canto, además de presentar
el estado deplorable de suciedad y
abandono, se perderá la bandera azul de
calidad que otorga la Comunidad Europea y
que tanto prestigio concede a las playas
que consiguen dicho galardón. Según ellos,
es preceptivo que existan servicios
públicos a pie de playa, agua corriente,
duchas, etc.
En el edificio portuario
existen baños que son empleados por el
restaurante de la lonja y la oficina de
turismo. Estos servicios están abiertos al
público, habitualmente turistas y
visitantes que pasean por la zona portuaria
alejados del agua y que buscan información
o tomar un aperitivo. Los baños de la playa
son usados por bañistas de la bahía, y
siempre han permanecido abiertos en el
paseo del Flamingo, al lado de la rampa de
acceso y escaleras de la playa.
Los
vecinos quieren denunciar los hechos «para
que la autoridad competente tome cartas en
el asunto, ya que la temporada turística
está a la vuelta de la esquina». De hecho,
la Semana Santa es el pistoletazo de
salida.