M .ROURA
PALMA.- El 79% de los
acuíferos de Baleares tiene el riesgo de
sufrir una contaminación por los nitratos
procedentes de fertilizantes agrarios, así
como los de las defecaciones y orines. Al
mismo tiempo, de las noventa masas de agua
subterránea que hay en Baleares, seis en
Mallorca están sobreexplotadas y, en
consecuencia, salinizadas debido a la
intrusión marina. Esto quiere decir que
corren el riesgo de incumplir la directiva
comunitaria en materia hídrica.
Son
datos del informe de Sostenibilidad
Ambiental realizado para la Conselleria de
Agricultura y Pesca en el marco del
Programa de Desarrollo Rural 2007-2013. Los
técnicos alertan de que el «problema
ambiental de mayor importancia para
Baleares es el asociado con el agua». Tanto
por el hecho de que este bien es escaso,
como por el riesgo que tiene de
contaminarse.
Según sus cálculos, el
39,6% del agua se usa para el
abastecimiento; el 38,9%, para el regadío,
y el 13,2%, para la agrojardinería. En lo
que concierne a la fracción hídrica que se
destina a la agricultura, los técnicos
advierten que se deben priorizar las
políticas de ahorro y, sólo después, se
deben explorar nuevos recursos hídricos. En
todo caso, estas fórmulas tendrían que
garantizar la buena salud de los
acuíferos.
Una de las medidas
correctoras para el ahorro es, según el
estudio, sustituir la extracción directa de
los acuíferos por la utilización de las
aguas residuales depuradas. De esta manera,
se dejaría descansar el reservorio de agua.
A pesar de que el Ministerio de
Agricultura está modernizando las
instalaciones para mejorar la eficiencia en
la utilización de aguas residuales, el
informe cita que «hay importantes retos que
abordar» en esta materia.
El 32%
de reutilización
Por ejemplo, en
el año 2001 sólo se reutilizaba un 32% de
las aguas depuradas. Pero las nuevas
tecnologías, la experiencia y la inversión
pueden mejorar esta cifra. Así, el Plan
Integrado para la Reutilización de Aguas
Tratadas de Baleares prevé que en 2016
la reutilización de estas aguas terciarias
ascienda al 90%. De este porcentaje, una
tercera parte se destinaría a riegos
agrícolas.
El uso racional del agua
en el campo pasa, asimismo, por la
concienciación de que se ha de consumir
menos. Por ejemplo, mediante cultivos que
tengan menor necesidad de agua.
«El
aumento desmesurado de la demanda y su
satisfacción a toda costa ha propiciado la
sobreexplotación de muchos acuíferos y la
salinización de los que están en contacto
con el mar», cita el estudio.
La
contaminación por cloruros se produce
cuando se extrae demasiada agua dulce del
acuífero. El agua de mar, con cloruros,
ocupa entonces el espacio vacío,
entremezclándose con la dulce, que se
contamina. En cuanto a la contaminación por
nitratos, que penetran en los acuíferos por
infiltración, proceden de las aguas
residuales, de pozos sépticos, del exceso
de productos de la agricultura (abonos) y
de la acumulación de residuos
ganaderos.