En caso de que el Govern balear no de
marcha atrás y retire el proyecto de
decreto de actividades secundarias el
problema que se le puede plantear al equipo
de gobierno de Catalina Cirer en la Playa
de Palma puede ser de consideración en un
tema tan sensible como el del ruido y a
escasas 6 semanas de las próximas
elecciones municipales.
De
hecho lo más probable es que el
Ayuntamiento de Palma presente alegaciones
contra una normativa que la semana pasada
el teniente de alcalde de urbanismo,
Rodrigo de Santos, ya afirmó que no cree
que la Conselleria de Interior vaya a
aprobar sin consenso.
El
problema es que cinco días después de
aquellas afirmaciones el decreto
Cursach sigue adelante: ha salido a
información pública y lo más relevante del
mismo (el nivel de medición de los ruidos)
no hay visos de marcha atrás. No se
descarta por ello que el equipo de gobierno
de Cirer alegue en contra de su
aplicación.