Viendo un programa de televisión sobre
asuntos misteriosos en la cadena Cuatro,
llamado Cuarto Milenio, y presentado
por un eficiente y saleroso Iker
Jiménez, escucho a un tipo con gafas y
barba de chivo hablar del fenómeno
paranormal llamado infestación. Eso
sucede en la parte del programa dedicada a
divulgar la tragedia de Cañitas, en México.
Resulta que murieron hasta catorce personas
vinculadas a una sesión de ouija. Muertos
aparte, en la casa donde se produjo el
juego espiritista, hubo posesiones
demoníacas, estallaron cristales de
ventanas, temblaron camas, hubo cortes de
luz, aparecieron nieblas, bajaron las
temperaturas bruscamente, se paseó un monje
con una garra siniestra que dejó
dermografías en la espalda a varias
personas mientras dormían y sangró la
biblia de un exorcista. Todo bastante
típico, muy de manual, según el experto de
la barba picuda, aunque a lo grande. El
hombre se mostraba muy impresionado, seguro
de hallarse ante un caso extraordinario. Se
ve que este señor no ha oído hablar de
Mallorca.
La infestación, o sea el
overbooking de fenómenos
sobrenaturales y de personas afectadas por
los mismos, parece que se explica por la
presencia en los bajos de la casa de restos
humanos de monjes de la Inquisición. Al
invocar el espíritu de quien no debían, un
antiguo fantasma se cabreó y se dedicó como
un asesino en serie a quitar de enmedio a
14 personas del círculo de Cañitas. Un
único superviviente, llamado Carlos
Trejo, cuenta esta historia que se
remonta a 1982.
Hay que darle un
toque tanto a este mexicano como a Iker
Jiménez para que dediquen su próximo
programa a fenómemos paranormales mucho más
extraños, de los que aquí nos sobran. Un
Cuarto Milenio dedicado a la
complejísima red neuronal de Barbie
Presidenta puede poner los pelos de punta a
la audiencia con más éxito que ciertos
misterios de manual. O una investigación
sobre los fantasmas del Colegio de
Arquitectos de Baleares que aprobaron el
proyecto de Can Domenge. Un ente o una
comunidad de entes de naturaleza
desconocida, intervino desde el Colegio de
Arquitectos en el proceso de adjudicación
del solar vendido a mitad de su precio de
mercado. Eso explicaría que los
arquitectos, cierto tiempo después, oh
cosas de la parapsicología, no sepan nada
de Can Domenge. A lo mejor el colegio de
arquitectos está ubicado sobre un
cementerio de truhanes, y un espíritu
corrupto de otro tiempo usurpó la identidad
de los responsables, atento a la magia
negra de Barbie.
En Cuarto
Milenio también tienen afición por las
momias. Nos enseñaron el domingo una
colección de monjas e infantes reales
centenarios muy bien conservados. Para que
un cuerpo se libre de la putrefacción hay
que dejarlo seco, sin humedad. A Iker
Jiménez podemos invitarle a Mallorca para
que vea en directo cómo se hace una momia.
En doscientos años en Baleares habrá muchos
miles de momias, porque entre los políticos
y sus amiguitos más despabilados nos están
exprimiendo a todos.