J. R. R.
PALMA.- El
apellido de la familia Boncostum lo
dice todo. Esta familia, integrada por el
papá, la mamá, dos hijos y un tercero en
camino, se va a convertir en un paradigma
de las buenas costumbres, perdón por
la redundancia, que hay que tener para
evitar caer en hábitos de riesgo, el peor
de los cuales, sin duda, el de las
drogas.
El doctor Bartomeu Jaume,
coordinador de las políticas contra las
drogodependencias del Govern balear, acaba
de presentar el Programa Boncostum;
propuesta didáctica para trabajar hábitos
saludables, eje del cual es una guía
para el profesorado al objeto de que eduque
a los más pequeños en hábitos
saludables.
«La prevención frente al
consumo indebido de drogas debe ser el
objetivo prioritario de la intervención
pública y debe ser una tarea del conjunto
de la sociedad, de los poderes públicos, de
la comunidad escolar, de la familia y de
los medios de comunicación», explicaba
recientemente el doctor Jaume, justificando
el programa.
Se destina a niños de
Educación Infantil, de 3 a 9 años, con
cuatro objetivos primordiales, el primero
de los cuales es, para los más pequeños,
«descubrir, conocer y controlar el propio
cuerpo, formándose una imagen positiva de
sí mismo y de su propia identidad sexual
valorando sus capacidades y adquiriendo
hábitos».
El segundo objetivo es el
de «actuar de una forma cada vez más
autónoma en sus actividades habituales,
adquiriendo progresivamente seguridad
afectiva y emocional y desarrollar sus
capacidades de iniciativa y confianza en sí
mismos». También se busca ayudar a
establecer relaciones sociales con adultos
y con semejantes.
Los actuales
responsables de las consellerias de Salud y
Educación han llegado a la conclusión de
que las medidas preventivas son «la máxima
prioridad de actuación, apostando para el
desarrollo de programas preventivos
globales, con una metodología rigurosa,
amplia participación social, dirigidas a
edades tempranas».
Desde esta
perspectiva, consideran que la escuela, y
especialmente el profesorado, deben ser los
principales centros de atención y que el
ámbito educativo constituye, junto con la
familia, el espacio más idóneo por
articular los programas preventivos y de
promoción de la salud.
Los equipos
docentes adquieren un papel determinante
como modelos de comportamiento y como
mediadores privilegiados en las estrategias
de prevención frente a las drogas. El
Programa Boncostum es un material educativo
destinado a contribuir al desarrollo de las
relaciones interpersonales de los niños a
partir del trabajo sobre situaciones de la
vida cotidiana.
El programa va
dirigido a alumnos de Educación Infantil y
Primer Ciclo de Educación Primaria. Consta
de una guía para profesores, una historia
de la familia Boncostum (dos versiones,
Infantil y Primer Ciclo de Primaria),
fichas didácticas para los alumnos,
trípticos para las familias y una ficha
autoevaluativa.
El programa consta de
tres fases diferenciadas: en primer lugar,
la narración de la historia Un día con
la familia Boncostum (historia
detallada de un día cualquiera de esta
familia, a través del cual se trabajan
aspectos como los hábitos alimentarios, la
higiene, la comunicación familiar, el ocio
familiar, etc.)
El cuento transmite
normas muy claras para conseguir un estilo
de vida saludable y con ello un inicio de
prevención de los hábitos nocivos. Se han
elaborado dos versiones, una dirigida a los
más pequeños, con objetivos y normas en
hábitos saludables muy básicas y ajustadas
a su edad y comprensión.
La otra
versión es para los niños de primer ciclo
de Primaria (de 6 a 9 años), donde se
introducen otros elementos y personajes
(los vecinos) para poder trabajar otros
aspectos sociales como la integración, la
educación en los valores, aspectos del
consumo de alcohol y tabaco, ocio y tiempo
libre en la familia, etc.
Se
desarrolla una actividad a partir de un
personaje externo al centro educativo En
Pere Sa (o Na Petra Sana), que
representará la historia Un día con los
Boncostum y que tendrá el mismo
argumento que la historia narrada por el
profesor, pero que con la participación de
los niños reforzará las
recomendaciones.
Al acabar de
representar la historia, se enseñará a los
niños a jugar a un juego donde, por
equipos, escogerán actitudes que favorecen
una vida saludable y distinguirán otras que
no sean tan favorables. La duración de esta
actividad será de 50 minutos, repartidos en
una única sesión, según informan los
creadores del programa.
Se trata de
un programa con voluntad de continuidad
formativa, a lo largo de los años, con
incorporación de nuevos personajes
(abuelos, inmigrantes, discapacitados…) y
nuevas situaciones para ir educando a los
niños y niñas en buenos y correctos hábitos
y valores sociales que les lleven a vivir
una vida sana.
Este programa pretende
facilitar la colaboración entre la familia
y la escuela y ser útil a aquellas madres y
padres que quieran abordar en su casa los
temas propuestos, aunque sus hijos e hijas
no estén familiarizados con el material,
que está diseñado para apoyar el trabajo de
salud y prevención de
drogodependencias.
El concepto de
prevención utilizado en este programa se
basa en dos premisas: la primera, que los
niños y las niñas que aprenden a pensar por
sí mismos y a actuar de manera
independiente tienen más probabilidades, en
el momento de más riesgo de la
adolescencia, de resistir la presión de
grupo que les acerque a hábitos de
riesgo.