E. FUERIS
ALARÓ.- Si algo aparenta
suscitar unanimidad entre los diferentes
candidatos a la Alcaldía de Alaró es la
naturaleza de las necesidades del
municipio. Las peticiones de los ciudadanos
parecen perfilar claramente lo que deben
ser las preocupaciones de sus dirigentes y
así lo demuestra la agenda de cada uno de
los partidos. Movilizaciones ciudadanas
como la exhortación al Consell de Mallorca
de dar arreglo al Castell es buena muestra
de la concienciación de los
alaroners sobre los temas que les
atañen.
Potenciar los servicios
sanitarios, descongestionar el tráfico y
ofrecer vías para salir del caos
circulatorio en el que vive la localidad o
culminar la rehabilitación de
construcciones representativas son algunos
de los puntos en común de un panorama
político marcado por el ambiente enrarecido
entre los dos partidos gobernantes, PSOE y
UM.
No obstante, las notas
discordantes existen y son importantes.
Sirva de ejemplo la polémica generada a
raíz de la tan cacareada ronda de
circunvalación del Camí de Vela, proyecto
ensalzado por unos y puesto en la picota
por otros. Sea como fuere, la mayoría
absoluta vuelve a estar cara.
PSOE.
Las apuestas de los socialistas, con su
candidato Miquel Deyà al frente, pasan por
perpetuar desde el gobierno lo que a juicio
de éste constituye «la recuperación del
tiempo perdido en las dos últimas
legislaturas en tema de infraestructuras».
Los proyectos medioambientales siguen
siendo punta de lanza en su repertorio de
objetivos (la depuradora, el arreglo ya
conseguido del Camí des Platers).
A
nivel de calle, el convenio a firmar con
Ib-Salut para ampliar la Unidad Sanitaria
es primordial. Temas como la mejora de
instalaciones deportivas, nuevo centro de
día, dinamización del casal de Son Tugores,
recuperar el albergue para los jóvenes y
solventar los problemas del tráfico con la
ampliación del aparcamiento de Son Tugores
coronan la agenda.
Lo mejor de la
legislatura, lo reseñado arriba. Y lo peor,
para Deyà está claro: «la incompresión de
ciertos sectores hacia una gestión que sin
duda repetiría».
PP. Para Joan
Simonet, candidato popular y
director-gerente de Semilla, «Alaró
necesita saber adónde va» ya que, a su
entender, las iniciativas tomadas han
adolecido de seriedad al no ser culminadas
acertadamente. Por ejemplo, los planes de
embellecimeinto de calles que luego han
echado en falta un mantenimiento.
Simonet apuesta por «un cambio» para
Alaró: acabar las obras del teatro
municipal, construir un segundo pabellón
deportivo, nuevas plazas de aparcamiento,
nuevos centros de día, ampliar los
servicios sanitarios, definir la
rehabilitación del Castell y llevar a cabo
un mantenimiento de las zonas verdes. Sobre
todo, critica realidades como la demora en
la remodelación del Ayuntamiento o la
prioridad de obras como la ronda de
circunvalación sobre cuestiones como las
anteriormente citadas.
Lo mejor: «la
capacidad de aguante de los
alaroners». Lo peor: «la carencia de
un modelo a seguir y la falta de diálogo
con los vecinos».
PSM. Mateu Marcús,
nueva apuesta de los nacionalistas, recoge
el testigo de Josep Gomila en estas
elecciones. «Recuperar la calidad de vida
de la que el pueblo disfrutaba hace 4 años»
es el puntal de su hoja de ruta electoral.
Marcús critica el estado de dejadez
de las calles, los agujeros sanitarios y
los proyectos en suspenso como la
depuradora o las remodelaciones de teatro y
ayuntamiento.
Marcús Aboga por un
cambio basado en la culminación de las
obras y en un «mantenimiento integral» del
pueblo en el que es inevitable pasar por la
ineludible reforma circulatoria. Lo mejor:
la construcción de la nueva escoleta
«gracias a una iniciativa vecinal». Lo
peor: la mentada pérdida de la calidad de
vida.
UM. Antoni Rebassa repetirá
candidatura para las filas uemitas. Su
partido, afirma, quiere «seguir llevando la
iniciativa con respecto a las opciones de
pacto» y en su programa electoral destacan
acometidas sociales como la remodelación
del pabellón deportivo o consolidar las
fiestas municipales con tal de asentar la
idiosincrasia de Alaró, además de dar
solución a los consabidos problemas de
sanidad y circulación vial. En definitiva,
«seguir ofreciendo un proyecto global al
pueblo».
Lo mejor para Rebassa ha
sido el avance experimentado en las
infraestructuras y el haber hecho al pueblo
partícipe de las decisiones de gobierno. A
la hora de elegir un punto negro se decanta
por el hecho de «no haber podido llegar a
un consenso en temas como el de la
circulación y el de la Policía». También
destaca «el desprecio» del Govern por lo
que se refiere a inversiones en sectores
como la sanidad y la educación.