M. A. F.
PALMA.- Irregularidades
en la migracion de las aves en S'Albufera e
invasiones de medusas en muchos puntos de
la costa balear en plena primavera y el
adelanto en la floración de algunas
especies son la consecuencia del caluroso
invierno que se ha vivido en Europa y en
toda la cuenca Mediterránea.
Durante
estos días se han detectado plagas de
medusas en diversos puntos de la costa de
Calvià. Hace un mes sucedió lo mismo en la
costa del Sur y Llevant de Mallorca. Eran
invasiones atípicas de medusas en esta
época del año que, según los científicos,
hay que relacionar con el aumento de la
temperatura del agua del mar.
La
llegada de las plagas de medusas a las
costas se produce a principios de verano
cuando estos organismos de cuerpo
gelatinoso y forma acampanada experimentan
la fase de reproducción. En los últimos
años, y todavía más en el presente, las
medusas adelantan su viaje a la costa
debido al aumento de la temperatura del
agua. Las medusas creen que este aumento de
la temperatura del agua del mar es la señal
de que ha llegado el momento de
reproducirse.
El caluroso invierno de
este año y el consecuente aumento de la
temperatura del nivel del mar no puede
asegurarse que se deban al cambio climático
pero, según los científicos, son fenómenos
que cuadran con los modelos que se manejan
sobre las consecuencias de la emisión de
gases a la atmósfera que provocan el efecto
invernadero.
S'Albufera
Por otra
parte, informa Europa Press, en la
Albufera de Mallorca se ha detectado en los
últimos meses una migración de aves
irregular, con descensos en la afluencia de
avefrías, ausencia de ocas y gansos, y un
crecimiento de hasta el 150% en la llegada
de patos y cercetas, como consecuencia del
invierno atípico que ha vivido Europa, que
ha propiciado que algunas especies ni
siquiera emprendiesen el viaje. Así lo
manifestaron el jefe del Servicio de
Protección de Especies de la Conselleria de
Medio Ambiente, Joan Mayol, y el director
del Parque Natural de S'Albufera de
Mallorca, Matías Rabassa, quienes
coincidieron en que ha sido un invierno
«extraño» y, en concreto, se ha apreciado
una llegada «moderada» de aves del norte de
Europa. Según precisó Mayol, a pesar de que
las aves se rigen más por los cambios en la
cantidad de horas de luz que por las
oscilaciones en las temperaturas, al no
haber experimentado el continente europeo
las bajas temperaturas habituales a partir
de octubre -o al menos, no en la misma
medida que otros años-, muchas especies
optaron por no realizar la migración.