MIQUEL A. FONT
PALMA.- El
Mediterráneo es una de las zonas más
vulnerables al cambio climático y los
efectos serán aún más acentuados en las
islas como las que conforman el
archipiélago balear. Así se desprende del
nuevo documento del IV Informe del Panel
Intergubernamental para el Cambio Climático
(IPCC) que se presentó el pasado
viernes en Bruselas.
Según el
mencionado informe, las grandes áreas del
globo más afectadas por las consecuencias
del efecto invernadero son el África
subsahariana, el Ártico, los deltas
asiáticos, Australia y la cuenca del
Mediterráneo. En las islas, los efectos
serán más acentuados que en las zonas
continentales. Según el último informe de
la ONU, en los próximos 100 años la
temperatura global del planeta subirá dos
grados centígrados. Sin embargo, las
previsiones realizadas para Baleares hablan
de una subida de 5 grados centígrados.
Algunas previsiones más pesimistas apuntan
incluso siete grados centígrados de aquí al
año 2010.
Como ya se informó ayer, el
IPCC del pasado vienes señala que de no
tomarse medidas contra la emisión de gases
causantes del efecto invernadero, el cambio
climático tendrá fuertes efectos sobre el
agua dulce, los ecosistemas en general, los
alimentos, la costa y la salud.
El
informe de la ONU que ha sido elaborado por
un grupo de trabajo integrado por 2.500
científicos de todo el mundo ha confirmado
algunas de las perspectivas más pesimistas
y afirma que la intensidad y rapidez con
que se está produciendo el cambio climático
es mayor de lo que estaba
previsto.
No será hasta el próximo
martes cuando se den a conocer datos
regionalizados y más concretos sobre las
consecuencias del efecto invernadero en el
Mediterráneo occidental pero de momento ya
se sabe que Baleares es una de las zonas
altamente vulnerables por el calentamiento
global del planeta.
La
costa
Lo que ha trascendido del
informe habla de un incremento de las
lluvias torrenciales en Baleares, el
calentamiento del mar y el aumento de su
salinidad. También se apunta un incremento
del nivel del mar que en el peor de los
casos será más elevado del que se había
señalado.
Un dato en el que coincide
la comunidad científica es la reducción de
las precipitaciones en un 30% en los
próximos cien años. Según los estudios
realizados por el Grupo de Meteorología de
la Universitat de les Illes Balears, la
precipitación anual media se reducirá a un
ritmo de 200 milímetros cada 100 años.
Además, los ritmos de pérdida de
precipitación durante las estaciones será
del 50% en invierno y del 45% en otoño.
También apuntan los científicos que
aumentará la frecuencia de días de
precipitación muy intensa y poco intensa,
al tiempo que disminuirán los días de
lluvias moderadas. Otro de los datos que
aportan es que existe una ligera tendencia
hacia la desestacionalización de la
precipitación.
Las consecuencias del
cambio climático no sólo se traducen en
cambios de la temperatura y las
precipitaciones, sino que afectan también
al modelo económico balear y más
concretamente al turismo de las Islas. La
subida de los termómetros, la falta de agua
potable y, sobre todo, el ascenso del nivel
del mar amenazarán seriamente en las
próximas décadas la pervivencia de la
principal actividad económica del
Archipiélago. Así lo aseguran los expertos,
quienes advierten de que el turismo será
sin lugar a dudas uno de los sectores más
afectados por el calentamiento global. Y no
es de extrañar, puesto que aparte de la
subida de temperaturas y la reducción de
precipitaciones, los científicos vaticinan
que el nivel del mar puede subir hasta un
metro en cien años. Son unas circunstancias
que a la fuerza tienen que poner en peligro
el modelo turístico de sol y playa de
Baleares. Un estudio elaborado por el
Ministerio de Medio Ambiente y la
Universidad de Cantabria asegura que las
playas del Archipiélago habrán retrocedido
16 metros en 2050, un hecho que supondría
directamente la desaparición de muchos
arenales de las Islas. La construcción en
la primera línea de costa y la alteración
constante de los ciclos naturales han
eliminado las defensas del ecosistema ante
una subida brusca del nivel del
agua.
La costa posee un sistema
natural de regeneración que la prepara para
el aumento del nivel del mar. Las piezas
fundamentales de este mecanismo son, en
líneas generales, las dunas, la vegetación
y la Posidonia oceánica.