Arbitro: Ayza Gámez
Tarjetas amarillas: Contra,
Belenguer, Casquero,
Moyà.
Tarjetas rojas:
Ninguna.
Goles: 1-0: Nunes
(min. 63); 2-0: Trejo (min. 92)
TOMEU
MAURA
PALMA.- Lo que cambian las
cosas. El Mallorca va a entrar en el tramo
final del campeonato con una renta
suficiente para permitirse no echar la
vista atrás. Da incluso la sensación de que
la Liga se le va a quedar corta, y que
incluso podría acabar aspirando a
posiciones europeas. Y lo más sorprendente
de todo es que la reacción mallorquinista
se ha producido precisamente en el que fue
su talón de aquiles durante la primera
vuelta del torneo, el ONO Estadi. El equipo
lleva sumados los quince últimos puntos
jugados en casa, ha igualado la mejor racha
de su historia en Primera División y ha
experimentado tal crecimiento que parece
estar en condiciones de tutear a
cualquiera. Ojo el domingo al
Barcelona.
El Mallorca, además, va
hacia arriba practicando buen fútbol en el
más empírico sentido de la palabra. Ayer
ante el Getafe disfrutó de ocasiones
suficientes como para haber resuelto el
resultado mucho antes, apenas concedió
opciones a su adversario en defensa y nunca
se encerró cuando se vio por delante en el
marcador. Cualidades que adornan a un grupo
que poco a poco demuestra que es mejor de
lo que muchos creían, pero, sobre todo,
evidencia cada jornada que pasa que su
mejor argumento está sentado en el
banquillo. Gregorio Manzano es un ejemplo
de entrenador rentable y de club. Desde que
llegó en febrero de 2006 el Mallorca no se
ha pasado ni una sola jornada en posiciones
de descenso. Viendo lo que es capaz de
sacar de una plantilla en la que el central
lleva más goles que los cuatro delanteros
centros, uno se pregunta si el fútbol
español no le debe a este técnico la
oportunida de demostrar su valía en un
equipo que aspire a todo.
El Getafe
fue un adversario más fácil de lo esperado.
Tiene la cabeza metida en las semifinales
de Copa y parece haber arrojado la toalla
de la Liga, donde ya ha hecho casi todo el
trabajo. El resultado es un equipo
prácticamente inofensivo en ataque y que
concede además demasiadas facilidades en
defensa. El Mallorca se quedó dos veces
mano a mano ante Abbondanzieri en los siete
primeros minutos. Si Jankovic primero y
Víctor después no se hubieran tropezado con
el portero argentino, seguramente no
hubiera sido necesario esperar hasta la
segunda parte.
Porque tras una
primera mitad de fútbol escaso en la que el
Mallorca desapareció de repente del campo,
y tras un inicio del segundo tiempo en el
que el Getafe pareció despertar de su
letargo, el marcador acabó decantándose del
lado indígena tras un saque de falta de
Ibagaza que Nunes cabeceó en el segundo
palo ante la increíble pasividad de Mario
Cotelo, que dejó rematar a placer al
central portugués. Con el 1-0 el Getafe
trató de arreglar lo que había estropeado
durante toda la tarde, pero por supuesto
fue en vano. Apenas llegó ante la meta de
Moyà y su única ocasión en todo el partido
fue producto de un gravísimo error arbitral
en un centro de Contra desde la derecha en
el que Manu Del Moral cargó en el área
pequeña a Moyà. Ayza Gáméz ordenó seguir la
jugada ante la sorpresa general y Casquero
a portería vacía disparó por encima del
larguero. Hubiera sido injusto, pero el
fútbol está cargado de resultados que no se
ajustan a la ley.
Sin embargo, en
esta ocasión la providencia le dio al
Mallorca lo que le correspondía y de paso
premió al joven delantero argentino Oscar
Trejo con el debut que sueña cualquier
futbolista. A los 88 minutos pisó el campo,
y tuvo tiempo suficiente para, con el crono
en el descuento, demostrar un descaro
impropio de su edad, dribar a Belenguer en
la corona del área y batir con un disparo
de zurda a Abbondanzieri para situar en el
marcador un 2-0 que reflejaba con mayor
exactitud la diferencia que existió en el
campo entre unos y otros.
Al final
las gradas del ONO Estadi estallaron de
júbilo, y con razón. Satisfechas por el
fútbol y, sobre todo, por los resultados
propios y ajenos. A nueve jornadas del
final el Mallorca disfruta de una ventaja
de nueve puntos con respecto al descenso.
De hecho, está mucho más cerca de Europa
que de Segunda División y aunque nunca es
bueno vender la piel del oso antes de
cazarlo, los bermellones ofrecen la
sensación de haber hecho a tiempo los
deberes. Así es el fútbol y así se premia a
los que arriesgan algo sobre el terreno de
juego.