JUAN RIERA ROCA
PALMA.- La
Educación para Adultos en Baleares ha
experimentado un fuerte incremento en el
número de estudiantes en los últimos seis
años. Durante el curso 2005-2006, se
registró en los Centros de Educación Para
Adultos (CEPAs) un 30% más de alumnos que
en el curso 2000-2001.
Dos de las
razones de este incremento destacan por su
importancia -según expertos consultados por
este periódico- al ayudar a definir la
sociedad balear actual: el fracaso escolar
en la edad juvenil y la llegada de
inmigrantes con necesidad de aprender
castellano.
Los datos antes
mencionados pertenecen a un estudio
realizado por el doctor en Pedagogía y
profesor de la UIB Joan Carles Rincón
Verdera, que, bajo el título La
Educación de Adultos en Baleares,
analiza este servicio educativo
especialmente durante los primeros seis
años del siglo.
Baleares tiene un 38%
de fracaso escolar. Esto significa que ese
porcentaje de jóvenes acaban la Educación
Secundaria Obligatoria (ESO) sin haber
obtenido la titulación mínima que ofrece el
sistema educativo, y que desde ahí saltan
al mercado del trabajo sin cualificación
alguna.
Cuando pasan unos años,
muchos de estos jóvenes se dan cuenta de
que, sin una cualificación profesional
mínima, su futuro laboral es precario y
optan por acabar la ESO o hacer un curso de
acceso para mayores a través de las
diferentes ofertas educativas de los
CEPAs.
Los otros grandes
clientes de estos servicios son los
extranjeros que llegan a las Islas en
calidad de inmigrantes, procedentes de
países en los que no se habla el castellano
y que deben aprender el idioma para
desenvolverse en las Islas y en su medio
laboral con una habilidad comunicativa
mínima.
Estos extranjeros prefieren
aprender el castellano a iniciarse en el
catalán. De hecho, entre las conclusiones y
comentarios que hace el doctor Rincón a los
múltiples datos que aporta su estudio, se
recomienda animar a los inmigrantes a
estudiar catalán para mejorar su
integración.
Volviendo a los datos
del estudio, Rincón afirma que según los
datos cerrados en el pasado mes de junio
había 9.869 alumnos adultos, de los cuales
7.766 estaban matriculados en CEPAs y 1.923
en estudios del mismo tipo que se ofertan
en horarios específicos en institutos de
Secundaria (IES).
Modalidades a
potenciar
Explica el experto que
entre los estudios de la oferta educativa
se han consolidado algunos, muy requeridos,
como la Educación Secundaria para Personas
Adultas (ESPA), con 2.540 alumnos
matriculados el curso pasado, lo que supone
más del 32% del total de inscritos en los
CEPAs.
El profesor anima a mejorar la
implantación de estos estudios secundarios
para personas adultas en su modalidad a
distancia o en horarios nocturnos, que sí
existen en los estudios de Bachillerato o
ciclos formativos profesionales para
adultos, presumiblemente con obligaciones
laborales.
La enseñanza de la lengua
catalana para inmigrantes, la Formación
Profesional Específica de Grado Medio y las
enseñanzas que preparan para superar las
pruebas de acceso para mayores o de
titulación libre de la ESO, son las que
Rincón cree que deberían potenciarse en
este ámbito.
En el curso 2005-2006
los matriculados en FP Específica de Grado
Medio representaron sólo el 3,2% de los
matriculados en las CEPAs, y la modalidad a
distancia, «aun siendo una modalidad
prevista en la actual normativa, es del
todo inexistente».
«Las pruebas de
acceso a la universidad para mayores de 25
años -continúa el pedagogo- también
necesitan un fuerte empuje: 370 alumnos que
suponen un 4,8% del total». Los alumnos que
preparan por libre el título de Graduado en
Secundaria son solamente el 2,1 en las
CEPAs.
El Parlament ha aprobado
recientemente la Ley de Educación y
Formación Permanente de Adultos, que
permitirá, entre otros aspectos, terminar
los estudios de Bachillerato y de Formación
Profesional (FP) a aquellas personas que
los abandonaron sin haberlos
finalizado.
En su momento, el
conseller de Educación, Francesc Fiol,
destacó que la nueva legislación también
regulará acciones formativas no
relacionadas con titulaciones oficiales,
caso de los cursos desarrollados por
consells y ayuntamientos. El conseller
calificó esta iniciativa de «muy
importante». «La sociedad global demanda
personas en proceso de aprendizaje
permanente».