Soy de la opinión de que el PP nunca
debiera haber asumido como propia la
terminología que utilizan los ecologistas:
consumo de territorio, destrucción de
territorio, impacto medioambiental, etc.
Tiene razón Javier Legorburu cuando
dice que es absurdo calificar la
construcción de un chalé como
«destrucción»; tan absurdo como decir que
una carretera «consume territorio» cuando
en realidad se trata de un simple cambio de
uso. «Cuando pronuncio una palabra,
significa lo que yo quiero que signifique»,
nos advierte Lewis Carrol en
Alicia en el país de las maravillas.
Ahí está la clave: aceptar el lenguaje del
contrario es la antesala para aceptar su
mensaje.
Aceptemos no obstante la
letanía ecologista y el envite que nos
plantean. Juguemos y juzguemos, aunque sea
bajo parámetros ecologistas, lo que ha
hecho el Govern Matas en política
medioambiental y ordenación del territorio
durante estos cuatro años. En definitiva,
quien debe enjuiciar al Govern no son los
santones incorruptos que dispensan bulas
ecologistas sino el público en general.
Pongamos pues todas las cartas sobre la
mesa. ¿Es cierto que se está destruyendo
Mallorca? ¿Cuál es el grado de
responsabilidad del Govern Matas en esta
operación de destrucción? A tenor de
lo que dice la oposición y sus palmeros
mediáticos, mucha. Repasemos
concienzudamente cuál es el pliego de
cargos que baraja la izquierda para pedir
responsabilidades políticas a Mabel
Cabrer a cuenta de Jaume Massot
quien, dice la izquierda, habría estado
detrás de todos los tejemanejes
destructores de la isla. ¿A qué
desmanes urbanísticos y de ordenación del
territorio se refieren? El pliego de cargos
contra Matas es el siguiente:
1.-
Parque de Llevant. Tal como había prometido
el PP en su programa electoral, en 2004 se
reduce el Parque Natural de Llevant a las
fincas públicas (sólo un 47% de una
superficie total de 13.274 Ha) manteniendo
las reservas naturales de Cap Ferrutx y Cap
des Freu. Al mismo tiempo se invita a los
propietarios de las fincas privadas
excluidas a solicitar voluntariamente su
inclusión en el Parque Natural mediante la
firma de convenios con el Govern. De este
modo Jaume Font consigue 4.042 Ha
más de adhesiones voluntarias de los
propietarios a las que hay que añadir las
6.287 Ha públicas iniciales y las 478 Ha
después de comprar las fincas de Es Racó y
Sa Duaia. En total, habremos pasado de un
parque impuesto por decreto (13.274 Ha) con
los propietarios amotinados a un parque más
reducido (10.807 Ha, un 81%) pero con el
acuerdo de aquellos propietarios que lo
deseen, sin confiscaciones y abierto a
ampliaciones.
2.- Reclasificación de
la urbanización de Es Caülls (Marratxí) de
unas 200 viviendas. Cabe recordar que esta
urbanización no fue desclasificada por las
DOT, sino por un ayuntamiento socialista
con premeditación, nocturnidad y alevosía,
pisoteando legítimos derechos ya
adquiridos. Armengol, Alorda
y cía intentan ahora distraer a la opinión
pública diciendo que se trata de una
decisión del Govern cuando es una decisión
estrictamente municipal.
3.-
Modificación de las DOT que permite que los
Planes Territoriales Insulares -es decir,
los consells insulares- puedan mantener la
clasificación de urbanizable de aquellos
terrenos rústicos situados en zona costera
y que, integrados en el tejido urbano
existente, supondrían una perturbadora
discontinuidad en las áreas urbanas
costeras consolidadas. Importante: los
consells tienen la decisión final.
Incidencia en Mallorca: prácticamente
nula.
4.- Una nueva ley de puertos
que termina con la moratoria de puertos del
Pacte. En Mallorca la incidencia
destructora de la nueva ley se
circunscribe a puertos ya existentes y a
remodelaciones de edificios portuarios,
mejoras y ampliaciones de algunos muelles,
modernización de los espacios portuarios,
reordenación de amarres o pavimentación.
Los puertos afectados por alguna de estas
actuaciones son Andratx, Sóller, Pollença,
Cala Rajada, Cala Bona, Porto Cristo,
Portocolom, Cala Figuera o la Colònia de
Sant Jordi.
5.- Se sustituye la
antigua Zona de Balneario del Plan
Especial de Protección d'Es Trenc (1987)
por la posibilidad de que el Ayuntamiento
de Campos autorice, previo interés general
(con el permiso del Consell), la
construcción de un centro
asistencial/sanitario. Es la compensación
por haberse abortado el proyecto de un
campo de polo de Campos en
2003.
Estos son los grandes
cambios legislativos que durante estos
cuatro años han permitido a Matas
destruir Mallorca. ¿De verdad
alguien en sus cabales puede pensar que con
estos cambios puntuales, con una incidencia
localísima, producto a menudo de promesas
electorales cumplidas y que para
materializarse deben contar con el
consentimiento del Consell, el Govern está
destruyendo Mallorca? Bien, para la
izquierda sí. Inasequibles sin embargo al
desaliento, nuestros salvapatrias no cejan
en su empeño y se inventan otro pliego de
cargos demoledor contra el Govern.
Veamos.
6.- Autovía Inca-Manacor. Non
Nata. Abortada por el PP.
7.- Segundo
Cinturón de Palma. Non nato. A favor están
PP, UM y PSOE.
8.- Hospital de Son
Espases y las carreteras construidas por
Cabrer (no las de Munar)
9.-
Ley del suelo balear. Non nata. No
tramitada en el Parlament.
La
destrucción de Mallorca por parte de este
Govern es un mito. Lisa y llanamente porque
las competencias en urbanismo y en
ordenación del Govern son residuales y
están en manos de los consells y de los
ayuntamientos. En abril de 1999 Matas
impulsó las DOT que establecían un
crecimiento máximo de un 10% del suelo que
entonces estaba clasificado como urbano y
urbanizable, una vez descontadas las
decenas de urbanizaciones que se
desclasificaron en el litoral. Era tarea de
los consells y de sus Planes Territoriales
Insulares delimitar exactamente el
crecimiento real para distribuirlo entre
los municipios. Pues bien, durante cuatro
años el Pacte de Progrés no modificó las
DOT ni tampoco el techo del 10%, es más, ni
soñaban bajarlo. El Plan Territorial de
Mallorca, aprobado con los votos de PP y
UM, sólo permite un crecimiento del 7,8%.
Además, de las polémicas Areas de
Reconversión Directa del PTM ninguna se ha
ejecutado ni parece que vaya a ejecutarse
de momento, abortándose algunas como la de
Son Massot. Este es el balance real. ¿Me
quiere alguien explicar de qué
«destrucción» están hablando?