INDALECIO RIBELLES
PALMA.- La
declaración de Bien Catalogado del edificio
de Gesa que será votada, y aprobada, en el
Pleno que el Consell de Mallorca celebrará
el próximo lunes incluye la mención expresa
añadida a la protección de toda una serie
de elementos interiores del edificio que se
deberán conservar. Entre ellos destaca la
exigencia de que «se habrán de mantener los
elementos interiores del diseño original,
incluyendo los pomos de las puertas y dos
lámparas, así como los elementos
decorativos de la obra de Castaldo», se
indica en el texto definitivo del acuerdo
en el apartado C dentro de las principales
medidas de protección del Bien
Catalogado.
En este apartado se cita
el aspecto funcional y moderno del
vestíbulo de la construcción «de grandes
proporciones, donde se conjuga arte y
arquitectura y destaca la presencia de la
escalera y de importantes elementos
decorativos como la lámpara principal o los
murales de cerámica y los vidrios obra de
Castaldo (escalera interior y exterior del
edificio)», se remarca. Todo ello aparece
recogido en esta declaración de Bien
Catalogado como elementos a proteger dentro
de la construcción y que, por tanto,
condicionará el futuro uso que se le quiera
dar a esta edificación.
Como se
señala en el acuerdo ya aprobado por la
Comisión Insular de Patrimonio, con los
votos en contra del PP y el rechazo de las
principales entidades empresariales,
vecinales y sociales de Mallorca, las
principales medidas de protección de este
inmueble consistirán en su mantenimiento y
en la conservación de las características
más definitorias del mismo.
Además
de los pomos de las puertas antes citados,
la declaración destaca como primera
característica de la construcción «la
situación aislada del elemento, la
posibilidad de contemplarlo como una
construcción exenta de claro componente
vertical sobre un espacio horizontal»,
según se expresa de forma bastante
farragosa en el primero de los puntos del
acuerdo de protección.
Rechazo
unánime
La conservación del
edificio de Gesa no incluye ningún
perímetro de protección añadido en el
entorno de esta mole de cemento y cristal
de once plantas de altura y que es la
construcción de más impacto de todo el
litoral palmesano.
Aunque no se
expresa en el acuerdo, el candidato a la
alcaldía de Palma por Unió Mallorquina
(UM), Miquel Nadal, y vicepresidente de la
institución insular, incluye una propuesta
en su programa electoral para convertir
toda el área que rodea a esta construcción
en zona verde, impidiendo con ello a la
empresa Núñez y Navarro la edificación de
200 viviendas ya contempladas en el
planeamiento urbanístico. Una propuesta que
costaría a las arcas municipales 200
millones de euros por los derechos
urbanísticos adquiridos por el promotor
catalán en esta zona del litoral de la
capital.
En el texto del acuerdo de
catalogación del edificio se expresa que
«se tendría que mantener también en este
sentido la volumetría existente». A este
respecto se señala que la única zona que no
quedaría exenta de la posibilidad de
intervención es «el remate del edificio de
componente vertical ya que la misma se ha
visto modificada una serie de veces», se
anota haciendo referencia a la terraza
superior de la construcción. A ello se une
«la planta libre, la estructura porticada
de la construcción y la fachada de muro
cortina exterior de la construcción»,
características todas ellas que la
declaración de Bien Catalogado contempla.
Por último se subraya en la
declaración que también «se deberán
mantener las escaleras interiores y la
situación de los núcleos de comunicación
vertical», se recoge en texto remitido al
Pleno de la institución insular.
Uno
de los apartados más significativos de esta
declaración de Bien Catalogado que será
votada el próximo lunes por el Pleno de
Consell es que una de los hechos a favor de
su protección sería «el emplazamiento
elegido para su construcción y la
volumetría», se puede leer en el apartado
del acuerdo que hace referencia a la
memoria descriptiva de la construcción.
Una mole de 34
metros
Hasta la fecha todas las
formaciones políticas de Baleares desde la
izquierda a la derecha habían apostado por
el derribo de todas las construcciones del
desarrollismo franquista ubicadas en el
litoral balear, caso de este edificio de la
calle Joan Maragall.
Una mole de los
años sesenta cuya construcción se inició en
1967 por Josep Ferragut y que situada a
escasos 50 metros de la playa urbana de Can
Pere Antoni, cuenta con 11 plantas de
altura, un total de 34 metros de fachada y
40.000 metros cuadrados.
Una
construcción que ahora para el Colegio de
Arquitectos, que es de donde nace esta
propuesta de protección remitida en 2004 y
recogida dos años después por el Consell
fue proyectada en un lugar perfecto: «Para
Ferragut era interesante la ubicación
proyectada porque daría lugar a un proceso
urbanizador de esta parte de la ciudad
convirtiéndola en la puerta de entrada más
importante de la capital» se recoge en el
acuerdo final.