JESÚS ALCAIDE
Eligió un mal
momento para dejar de ganar. Javier
Clemente había vivido tranquilo en su
destierro serbio, al frente de la
selección de un país que trata de encontrar
su lugar y que nada tiene que ver con la
vieja potencia yugoslava. Los montenegrinos
fueron los últimos en retirarse del
proyecto común y, pese a las numerosas
limitaciones, el técnico vasco encadenó
buenos resultados y hasta confirmó la
alternativa de figuras como el delantero
del Racing Zigic.
Todo iba bien hasta
que el sábado surgió la derrota en el lugar
más inesperado, en Kazajstán, ante un rival
que hasta ese momento jamás había ganado un
partido oficial. El desastre y las primeras
críticas llegan en la víspera de la prueba
más dura para los serbios. Mañana llega a
Belgrado la selección más en forma del
continente, la subcampeona de Europa, la
cuarta clasificada en el último Mundial, la
escuadra que lidera Cristiano Ronaldo.
Portugal puede comenzar a sepultar la
ilusión serbia por acudir a la
Eurocopa.
Pese a que Franz
Beckenbauer comentó que Alemania era la
escuadra más poderosa tras su demostración
de poder en Praga (1-2 a los checos), los
vientos del fútbol señalan la ruta de
Lisboa. Portugal presenta la mayor cantidad
de talento por metro cuadrado, desborda
calidad y ambición y, para colmo, mantiene
el espíritu ganador inoculado por Luiz
Filipe Scolari, el hombre que arrebató los
complejos al equipo.
Apetece ver a
Portugal, a sus centrocampistas creativos,
a sus extremos bien abiertos para
multiplicar el campo de ataque, incluso a
sus arietes escasos de gol, una de las
pocas cosas que Scolari no ha podido
cambiar. Portugal está de moda. «No hemos
ganado nada. Los portugueses deben recordar
que éramos los favoritos en la final de la
Euro de 2004 y que Grecia nos ganó bien. Al
que levanta la cabeza se la cortan rápido»,
declaró Scolari antes del viaje a Belgrado.
En realidad, su gran preocupacion es evitar
la rumorología de fichajes en torno a sus
estrellas. A Cristiano Ronaldo le ha
recomendado que se centre y recuerde que
tiene una oferta de renovación del
Manchester. Y a Quaresma, que no se
precipite antes de dejar el Oporto y que
recuerde lo mal que lo pasó en Barcelona.
Quiere a todo el mundo centrado para una
gran misión. Ganar el primer título para
Portugal.