R. DÍEZ YAGÜE
PALMA.- Salió serio,
tranquilo y con la mano apoyada en la
hebilla del cinturón. «Me han dicho que va
a comer usted con nosotros», le dijo a
Jaume Matas. Daba la impresión de que Luis
Aragonés no estaba enterado de la visita
del president del Govern, aunque lo cierto
es que no se inmutó lo más mínimo cuando
los fotógrafos se agolpaban en torno al
seleccionador, los políticos y los
capitanes.
El jefe del Ejecutivo
balear saludó primero a Iker Casillas y
después se dirigió en catalán a Carles
Puyol. Matas expresó sus condolencias al
jugador del FC Barcelona por el reciente
fallecimiento de su abuelo. De hecho, el
defensa azulgrana tuvo permiso para acudir
a Barcelona después del encuentro ante
Dinamarca y llegó ayer a Palma él solo,
procedente de la ciudad
condal.
Finalmente, Jaume Matas
abrazó efusivamente a Luis Aragonés.
«Bienvenido de nuevo a tu casa», le dijo
sonriendo ante el gesto afirmativo del
seleccionador nacional. Después de las
fotos reglamentarias, el president del
Govern balear pasó al comedor donde
recorrió cada una de las mesas para saludar
a los componentes de la selección. Junto a
Matas, acudieron al hotel Gran Meliá
Victoria el director general de Deportes
del Govern, José Luis Ballester, y el
presidente de la Federació de Futbol de les
Illes Balears (FFIB), Miquel
Bestard.
Marchena, por
videoconferencia. El jugador del Valencia
Carlos Marchena declarará mañana ante la
UEFA desde Palma por los incidentes tras el
partido Valencia-Inter. De esta forma, el
central andaluz se evita viajar a Nyon como
estaba previsto para comparecer ante el
máximo organismo del fútbol europeo y se
comunicará con los responsables de la UEFA
bien vía telefónica o bien por el sistema
de videoconferencia. Marchena, castigado
con cuatro partidos de suspensión, viajó
ayer desde Valencia.