PALMA.- Como continuación
del éxito de público obtenido por las
sucesivas convocatorias de la Nit de l'Art,
la asociación de galeristas Art Palma ha
decidido desde hace un par de años repetir
la experiencia de invitar al espectador
eventual a un paseo por las inauguraciones
preparadas especialmente para este evento y
ofrecer un brunch para aligerar y motivar
el peregrinaje, siempre agotador, por las
salas de arte.
La respuesta de la
ciudadanía, aunque es evidentemente mucho
menor que la de su inspiradora nocturna (el
número de galerías que la promueve se
reduce a las nueve de la asociación citada)
va ganando adeptos y el sábado pasado, día
de la convocatoria de ArtPalma Brunch, el
movimiento de público era ya notable, sobre
todo a última hora (el horario propuesto
era de 11 a 14 horas).
Todas estas
galerías, salvo los dos espacios de
Pelaires, aprovechan esta fecha para
hacerla coincidir con la inauguración de
exposición, entre ellas destacar la
magnífica muestra de Antoni Llena, Mon, en
ABA, el doblete de Mónica Fuster en la
Maior (presente también en Pollença), y la
relevante participación del incuestionable
Richard Serra en Altair.
El recorrido
es aprovechado por los transeúntes para
visitar otras salas con muestras
especialmente interesantes. Este es el caso
de la joven galería SKL, en el local de la
antigua La Resistencia, que el nueve de
este mes inauguró la exposición titulada El
Trazo vital, con una performance en la que
las cuatro mujeres integrantes del
colectivo artístico Dolls (Olimpia Velasco,
Lola Torrero, Loreta Rodera, y Silvia
Cabezas) enlazaron con cuerdas negras dos
estructuras metálicas suspendidas del
techo. Este es el segundo trabajo de una
trilogía cuya primera intervención fue
Entrehiladas, realizada el pasado diciembre
en el Espacio Bop de Madrid, y que
finalizará en Francia con la acción El
Trazo vital (final), en el Espace
d'Explorations Culturelles La Tannerie,
donde han sido becadas.
Con ocasión
del ArtPalma Brunch esta instalación sirvió
como escenografía de una hermosísima
intervención de una bailarina que, vestida
también de negro, se enredó y desenredó con
los hilos tensados emocionando a todo el
público presente.
La exposición
cuenta además con las obras de estas
artistas en las que, cada una con su propio
lenguaje, plasman su particular visión
plástica en relación a la performance
realizada.