Una foto aérea puso al descubierto el
pasado agosto la existencia de toneladas de
neumáticos en una antigua fábrica de
zapatos. Se amontonaban junto a un pinar;
por lo que constituía un auténtico
polvorín. Al carecer de las licencias
necesarias, el Ayuntamiento de Sencelles
acabó denunciando los hechos a la
Conselleria de Medio
Ambiente.
Durante meses, la
Conselleria intentó contactar con el
propietario sin éxito alguno. De modo que
el expediente informativo abierto avanzó
muy lentamente. Finalmente, se le comunicó
que debía restituir la zona a su estado
original y presentar un proyecto al
respecto. Como no lo hizo, la Conselleria
le impuso una multa de 58.000 euros, pero
elevó el caso a la Fiscalía porque los
hechos podrían incurrir en delito
ecológico. El Ministerio Fiscal está ahora
investigándolo y seguramente enviará el
tema a los juzgados.