La redacción de EL MUNDO/El Día de
Baleares intentó ayer reiteradamente, sin
éxito, ponerse en contacto con Miquel Àngel
March, a través de su número de teléfono
móvil habitual, para conocer su versión de
los hechos.
No obstante, este
diario ha podido constar que, tras tener
conocimiento «extraoficial» de la denuncia,
March se ha dirigido al Juzgado de
Instrucción número 4 de Inca, que instruye
la causa, para comunicar al juez que
«impugnará» las fotografías aéreas
aportadas como prueba, «sin perjuicio de
que puedan tener un origen
lícito».
Asimismo, March alega
en su escrito que la denuncia «tiene una
clara intencionalidad mediática, con el
único afán de desprestigiar mi imagen. Como
soy portavoz del Grup Balear d'Ornitologia
i Defensa de la Natura (GOB)», continúa,
«se me acusa, nada menos, que de un delito
contra la ordenación del territorio. Con
esta acusación se pretende menoscabar la
tarea de más de 20 años en defensa del
medio ambiente».
Miquel Àngel
March señala además que la construcción más
reciente detectada en la foto aérea de
agosto de 2004 es una «pocilga-gallinero»
de sólo 15 metros cuadrados de superficie
que, añade, «existe desde hace más de 70
años». Pese a ello, la construcción no
aparece ni en el registro del Catastro ni
en las fotos aéreas anteriores a
2004.