Además de la pérdida de los tres puntos
en Anoeta, el otro gran tema de debate
dentro del mallorquinismo es la actitud
"pasiva" de Arango al no celebrar
los goles, tanto el que consiguió frente al
Levante, como el que anotó Ibagaza en
Anoeta.
Arango es un jugador frío.
Parece que nada puede inmutarlo, incluso,
alguna vez, da la sensación de que los
partidos no van con él. Es un futbolista de
gran calidad técnica, rápido, de fuerte y
colocado disparo, con un excelente juego
aéreo y con mucha facilidad para meter
goles. No participa mucho del juego
colectivo en ataque al ser un futbolista
con poca intervención en el juego, pero
puede meter goles de muchas maneras y
probablemente es uno de estos jugadores que
hay que juzgarlos por los tantos que
materializa durante una temporada, más que
por el juego que desarrolla partido a
partido.
Es capaz de anotar gracias
a su facilidad rematadora dentro del área,
tanto con su pierna izquierda, como con la
cabeza. Es un excelente lanzador de faltas
al borde del área, es rápido para
sorprender a las defensas contrarias al
contraataque, es muy efectivo en la
finalización de saques de esquina y faltas
laterales por su remate de cabeza y tiene
un espectacular remate desde 30 ó 40
metros. En definitiva, es un futbolista con
muy buena relación con el gol, que pese a
su escasa actitud, siempre es muy peligroso
para los rivales y que si se logra que
tenga un buen estado anímico tiene que ser
un jugador determinante para el Mallorca.
Sin duda en estos momentos, lo más
importante para el conjunto de Gregorio
Manzano es recuperar al mejor Arango. El
venezolano es un futbolista fundamental que
con sus goles tiene que marcar las
diferencias y que, en un momento dado,
puede ser un activo importante para la
entidad en forma de traspaso. Tener al
jugador decaído dentro del terreno de juego
no es positivo para el equipo y Manzano
deberá exigirle que se integre más en el
juego del equipo, que sea más
participativo, que intervenga con más
continuidad y que viva con más intensidad
los encuentros.