Los 268 kilómetros de gasoducto partirán
del municipio alicantino de Denia y tras
123 kilómetros de tubo sumergido a una
profundidad máxima de 997 metros aparecerá
en la Punta de Cala Graçió, en Sant Antoni
de Portmany (Eivissa). Desde la Pitiusa
mayor, partirá otro tramo de 145 kilómetros
hasta San Juan de Dios, en Palma de
Mallorca. Según señaló el conseller
Cardona, la unión prevista para un futuro
entre Mallorca y Menorca tendrá un coste
añadido de 100 millones de euros.
La
presión del gas en el punto de llegada a
Palma será de 80 bares, el doble de lo que
necesitan las centrales energéticas para
producir electricidad, para lo que es
necesario que parta de Denia con una
presión de 140 bares. Una estación de
compresión en el punto de partida
garantizará estas medidas y permitirá,
además, incrementar la presión en el futuro
hasta los 240 bares, lo que aumentaría en
un 50 por ciento el caudal de gas y, en
consecuencia, la capacidad de
suministro.
Las previsiones del
Govern acerca de la demanda de gas en el
archipiélago durante los próximos años
indican que, en 2011, el consumo de las
islas será de 1,5 bcm (miles de millones de
metros cúbicos) anuales de gas. El
gasoducto proyectado estará preparado para
dar cobertura a un consumo de 4 bcm, e
incluso de 6 bcm con el citado aumento de
presión en origen.
Tal y como subrayó
Llardén, el tubo Denia-Eivissa-Mallorca es
la mayor inversión realizada nunca en
Baleares pero también la actuación de mayor
envergadura de Enagas, además de un
proyecto de ingeniería único en España.
Según dijo, aunque los trabajos físicos aún
no han podido empezar a causa del
estancamiento del expediente en el
Ministerio de Medio Ambiente, Enagas ha
invertido ya unos 95 millones de euros en
elaborar los proyectos definitivos.