Coincidiendo en el Centre Cultural de Sa
Nostra de Palma con un ciclo dedicado al
cine y la literatura en inglés, he visitado
la exposición del pintor Miquel Bestard, el
Mallorquín (1592-1633), tan poco conocido
hasta ahora, que ni su nombre ni patria
acertaron algunos de nuestros eruditos más
preciados, quizá eclipsado por Guillem
Mesquida. Los cuadros expuestos, todos
ellos óleos monumentales y paisajísticos,
podemos clasificarlos en diferentes
géneros, y no todos serán religiosos, como
cabría esperar, sino que abundan los de
iconografía profana. Los hay de temática
homérica, como los titulados Incendio de
Troya o escenas de la vida de Odiseo;
nufragios y batallas, espléndidas vistas de
la Ciutat de Mallorca o un mapa de la isla.
Otras obras son bíblicas, como La
destrucción de Sodoma y Gomorra -para mi
gusto el mejor-, Salomón y la Reina de
Saba, Cristo crucificado; episodios de
nuestra historia, como el Martirio de
Cabrit y Bassa, su obra capital, y la serie
dedicada a la vida de Ramon Llull. Los
cuadros proceden, en su mayoría, de
colecciones particulares.
Sus
avatares bibliográficos se inician en 1900
cuando Ceán Bermúdez publicó en Madrid su
imitadísimo Diccionario histórico de los
más ilustres profesores de las Bellas Artes
en España y aparecía como Bestard o
Bastard; luego, como Juan Bestard, se
repetió hasta nuestros días el error
onomástico: en el Diccionario de Furió
(1839), en la que destaca la tinta que
utilizaba en sus cuadros; en Varones
ilustres de Mallorca (1847), Bover y Medel
le hacían nacer en Binissalem y morir en
Valencia; en la Espasa (tomo 8 página 494)
nos remiten a Bermúdez y Furió y se lavan
las manos; en el tomo XXV de Summa Artis
José Camón le considera discípulo de Gaspar
Homs y autor de obras «empeque manierista
con composición italianizante»; en el tomo
V de la Historia de Mallorca coordinada por
Mascaró Pasarius, Jerónimo Juan Tous afirma
que nace en Santa Maria del Camí. Luego la
cosa se regularizó y pasó a llamarse Miquel
Bestard.
Excelente el catálogo de la
exposición, obra del profesor Marià
Carbonell.