La ofensiva de nuestras honestas gentes
contra el Círculo Balear de Jorge
Campos ya está en marcha. Ahora resulta
que se les tilda de «ultraderechistas» y de
mantener «actitudes fascistas» después del
éxito de la concentración del pasado
viernes en Cort en protesta por la
excarcelación del etarra De Juana
Chaos a la que asistieron unas 1.500
personas. A raíz de esta concentración, una
más de tantas que tuvieron lugar el viernes
en España convocadas por Denaes con la
adhesión del PP, desde los medios del Grupo
Serra se ha estado identificando al Círculo
Balear con la «ultraderecha»... y al
melifluo PP de Matas de
«contaminarse» al acercarse al Círculo. La
maniobra no puede ser más burda y no pasa
de ataque ad hominem; descalificando
al continente se termina descalificando
indirectamente lo que realmente importa: el
contenido. Una muestra más de lo que
Jean Séviglia definía como
«terrorismo intelectual» para así liquidar
civilmente al adversario, tachándolo de
«fascista». El mensaje del Círculo -su
anticatalanismo, su denuncia de la
corruptelas de Munar, la defensa sin
ambages de la democracia y de la nación
española- cubre un vacío al que ha
renunciado Matas, con sus políticas
acomodaticias y centradas, con el catalán
como talón de aquiles y su respaldo a
Munar. En efecto, el Círculo sintoniza con
un nicho electoral muy amplio de la derecha
mallorquina que, a falta de alternativas,
se abstendrá o votará a Matas con la nariz
tapada. Naturalmente el Círculo está
provocando sarpullidos de escozor en todo
el establishment. De ahí el interés
de ciertos sectores políticos y mediáticos
de aniquilarlo, un interés en el que
confluyen recelos personales y razones
varias. ¿Cuáles? Veamos.
1.-
Matas no se encuentra cómodo con el Círculo
Balear. Su defensa numantina de algunos
principios que debería en buena lógica
defender a ultranza el PP destaca frente a
un Matas excesivamente pragmático. Matas
sabe que el Círculo conecta con sus
votantes más informados y que ejerce de
conciencia crítica de algunas políticas del
PP.
2.- Munar y el Grupo Serra
se han especializado últimamente en
identificar cualquier crítica a su gestión
que venga del centro-derecha con el
fascismo. Si las críticas vienen de la
izquierda, entonces son unos radicales. Que
sean los dos sujetos más corruptos del orbe
mallorquín los que den patentes de
centralidad democrática resulta grotesco e
indica hasta dónde hemos llegado de la mano
de una casta política indecente, cobarde y
dispuesta a pasar por lo que sea para
mantener cargos, prebendas y salir
fotografiados en Brisas. Así, para
los munarinos, el alcalde de Calvià
es un facha, yo, por supuesto, soy
un facha, y Campos es otro
facha. En cambio, Matas,
Rubio o Fiol son personas
moderadas y centradas porque contemporizan
con Serra, Munar o Nadal.
3.- La izquierda intenta
asociar el PP con el Círculo y a éste con
el fascismo. Así cuadran el círculo:
PP=fascista. No saben de lo que hablan: no
hay ninguna sintonía entre el PP de Matas y
el Círculo. Además, el Círculo resquebraja
la unanimidad en un punto esencial: son
anticatalanistas y por ahí, ya se sabe,
nuestra gauche divine no
pasa.
Conozco a Jorge Campos, a
Montse Amat y a Olga Peña y
la verdad, ni por sus modos, ni por su
indumentaria, ni por sus ideas, me parecen
unos fachas. Más bien, por su aspecto,
podrían pasar por unos pijines
cualesquiera de Nuevas Generaciones. Les
pasa lo mismo que a Vidal-Quadras,
un político de una pieza que no es tolerado
por la casta vividora de la política. La
tragedia de España se puede calibrar, como
decía Álvaro Delgado-Gal, en que «un
hombre fundamentalmente centrado, sensato y
en sintonía con nuestra Constitución -como
es Vidal-Quadras- haya podido pasar por un
radical». Si España camina hacia el abismo
no se debe a los vidal-quadras, sino
a los políticos profesionales que, por no
perder el cargo ni la posición social,
consienten a todo, incluso a traicionar la
nación.
El Círculo Balear amenaza a
Matas y a sus cohortes paniaguadas,
poniéndoles ante su propio espejo. El
Círculo amenaza la sumisión ovina
generalizada a Munar y a Serra. El Círculo
amenaza la cosmovisión de la izquierda que
se ha terminado imponiendo en el seno del
PP. Por esto, precisamente, por amenazar el
statu quo, molesta tanto el Círculo.
Por esto.