Hoy presenta su última novela en
sociedad Gabriel Janer Manila, de la
mano de Carmen Riera y el President
Jaume Matas. Sin este acontecimiento
no hubiéramos entendido que el Govern haya
sido pionero en el respaldo al proyecto
Gran Simio. Matas ha apostado ya a las
claras por proteger a los trepadores, sean
monas de laboratorio, gorilas en extinción
o altos cargos de su gobierno.
Hace
ya tres años que el Institut d'Estudis
Baleàrics se refundó, y ya es hora
de que nos preguntemos en público lo que
muchos se preguntaron en su día en privado.
¿A qué viene reconvertir un organismo con
décadas de existencia y una larga labor a
sus espaldas en un buque insignia de la
política cultural del PP? Nos deja
perplejos la tranquilidad con que los
propios interesados airean que este invento
fue la pataleta de un Matas que no
consiguió imponer a su candidato, Janer, en
la dirección del Institut Ramon Llull. Que
por esta razón rompiera con el Ramon Llull
ya tiene tela, pero que para resarcirse le
montara a Janer Manila el chiringuito del
IEB, es el colmo.
Matas pretende
apostar por el bilingüismo, pero su hombre
de confianza en política cultural ha
desterrado de sus preocupaciones desde el
principio a los baleares que escriben en
castellano. Janer se ha hecho llamar
«presidente» de un instituto, porque
«director» le parece poco y hay que sonar
más alto que Bargalló, del Institut
Ramon Llull. Montó una exposición
millonaria en la Lonja para que nos
enteremos de que su generación -o sea él-
trajo la normalidad a la creación literaria
balear. No le importa promocionar en el
extranjero a un grupo de rock o a un pintor
castellanoparlantes, pero a un escritor, ni
loco. Sin embargo ha pagado a precio de oro
traducciones al castellano de unos cuantos
escogidos, empezando por las de sus propios
libros y los de su hija. Su prestigio como
literato está fuera de toda duda: alguien
capaz de escribir un artículo como el que
dedicó hace dos viernes a Llorenç
Capellà en DM, es sin duda un
maestro de la invectiva, un verdugo
consumado. Su prestigio como persona queda
en entredicho con un gesto tan antiestético
como presentarse, para ganar, el Premio de
novela Ramon Llull, que hoy presenta. Si te
has montado un despacho para
autopromocionarte, por lo menos disimula.
El IEB, con menos pompa, puede hacer
bastante bien por la cultura balear. Ahora,
el medio millón de euros para ir a
Francfort este año, esperemos que no cubra
el gasto en tinte de peluquería de Janer
Manila. Que toda una vida dedicada al arte
de trepar es justo que se cobre sus canas,
cuando los beneficios son tantos. Pero que
se lo pague de su bolsillo. De los nuestros
ya salen las dietas que en sus viajes, con
cónyuge incluida, y en nombre de la cultura
balear, acumula para rentabilizar este alto
cargo sin sueldo.