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  Martes, 6 de marzo de 2007 Actualizado a las 01:06
 

LA PLUMA
Derechos de trepador

ROMÁN PIÑA VALLS


Hoy presenta su última novela en sociedad Gabriel Janer Manila, de la mano de Carmen Riera y el President Jaume Matas. Sin este acontecimiento no hubiéramos entendido que el Govern haya sido pionero en el respaldo al proyecto Gran Simio. Matas ha apostado ya a las claras por proteger a los trepadores, sean monas de laboratorio, gorilas en extinción o altos cargos de su gobierno.

Hace ya tres años que el Institut d'Estudis Baleàrics se refundó, y ya es hora de que nos preguntemos en público lo que muchos se preguntaron en su día en privado. ¿A qué viene reconvertir un organismo con décadas de existencia y una larga labor a sus espaldas en un buque insignia de la política cultural del PP? Nos deja perplejos la tranquilidad con que los propios interesados airean que este invento fue la pataleta de un Matas que no consiguió imponer a su candidato, Janer, en la dirección del Institut Ramon Llull. Que por esta razón rompiera con el Ramon Llull ya tiene tela, pero que para resarcirse le montara a Janer Manila el chiringuito del IEB, es el colmo.

Matas pretende apostar por el bilingüismo, pero su hombre de confianza en política cultural ha desterrado de sus preocupaciones desde el principio a los baleares que escriben en castellano. Janer se ha hecho llamar «presidente» de un instituto, porque «director» le parece poco y hay que sonar más alto que Bargalló, del Institut Ramon Llull. Montó una exposición millonaria en la Lonja para que nos enteremos de que su generación -o sea él- trajo la normalidad a la creación literaria balear. No le importa promocionar en el extranjero a un grupo de rock o a un pintor castellanoparlantes, pero a un escritor, ni loco. Sin embargo ha pagado a precio de oro traducciones al castellano de unos cuantos escogidos, empezando por las de sus propios libros y los de su hija. Su prestigio como literato está fuera de toda duda: alguien capaz de escribir un artículo como el que dedicó hace dos viernes a Llorenç Capellà en DM, es sin duda un maestro de la invectiva, un verdugo consumado. Su prestigio como persona queda en entredicho con un gesto tan antiestético como presentarse, para ganar, el Premio de novela Ramon Llull, que hoy presenta. Si te has montado un despacho para autopromocionarte, por lo menos disimula. El IEB, con menos pompa, puede hacer bastante bien por la cultura balear. Ahora, el medio millón de euros para ir a Francfort este año, esperemos que no cubra el gasto en tinte de peluquería de Janer Manila. Que toda una vida dedicada al arte de trepar es justo que se cobre sus canas, cuando los beneficios son tantos. Pero que se lo pague de su bolsillo. De los nuestros ya salen las dietas que en sus viajes, con cónyuge incluida, y en nombre de la cultura balear, acumula para rentabilizar este alto cargo sin sueldo.

 
   
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