GUILLERMO DE OLEZA
PALMA.- «A día
de hoy y después de los estudios realizados
por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) podemos asegurar que no hay evidencia
de asociación entre ningún tipo de
enfermedad y la exposición a campos
electromagnéticos», declaró ayer a este
diario el doctor Francisco Vargas Marcos,
especialista en epidemiología, después de
participar en una Jornada Informativa sobre
los Efectos de la Telefonía Móvil en el
Ayuntamiento de Manacor.
La
conferencia celebrada ayer sobre los
efectos de las estaciones de telefonía
móvil en las personas contó también con la
participación del secretario general del
Colegio Oficial de Ingenieros de
Telecomunicaciones (COIT), Adrián Nogales
Escudero, quien aseguró que no hay «ningún
peligro en la instalación de antenas de
telefonía móvil en las ciudades siempre que
se controlen los limites de emisión que
establece la normativa internacional y que
en España son
obligatorios».
Asimismo, el doctor
Vargas, afirmó que los «escasos» casos
existentes, como el del Colegio García
Quintana de Valladolid, situado al lado de
estaciones de telefonía móvil y en el que
algunos estudiantes sufrieron cáncer, son
«asociaciones estadísticas no relacionadas»
puesto que en un estudio realizado por el
Instituto Nacional del Cáncer en 2006 «no
se encontró ninguna relación médica entre
las antenas y esta enfermedad o cualquier
otro síntoma de malestar».
Alarma
social
Por su parte, Nogales,
explicó que antes de instalar una antena se
realiza siempre «un estudio previo que mide
los niveles de exposición a campos
electromagnéticos para que no se superen
los niveles que establece la normativa». El
secretario general del COIT afirmó que
«parte de la culpa de la alarma social que
existe entre la población en relación a
este tema es de los medios de comunicación
por descontextualizar los contenidos de
algunas declaraciones y por publicar
opiniones de personas que no son expertos
en este campo».
En este sentido, el
medico epidemiólogo, resaltó que «en
algunas ocasiones» se ha utilizado esta
«polémica» sobre las antenas como «arma
política arrojadiza para atacar al político
o al partido de turno y sin pensar en las
consecuencias que estas manifestaciones
podrían tener sobre la
ciudadanía».
En relación al «impacto
visual» que las estaciones de telefonía
móvil pueden tener sobre el paisaje de un
destino turístico como las Islas, el
ingeniero aclaró que las empresas de
telecomunicaciones están «sensibilizadas
con este asunto por lo que tratan de
minimizar el impacto visual en el entorno»
y añadió que «la tecnología actual te
permite hacer las estaciones más pequeñas y
reducir en la medida de lo posible el daño
paisajístico».
Teléfonos
móviles
En cuanto al uso de
teléfonos móviles, el secretario general de
COIT, subrayó que los aparatos de telefonía
móvil tienen «el certificado de conformidad
CE que demuestra que son seguros para la
salud de las personas» y además, resaltó
que «tienen el nivel de potencia limitado a
solo dos watios, una potencia bastante
inferior a la que emiten la radiodifusión o
la televisión».
Nogales, aseguró que
«estudios realizados por la Organización
Mundial de la Salud, prueban que usar
teléfonos móviles no provoca enfermedades
ni causa tampoco ningún tipo de malestar en
los usuarios». El ingeniero de
telecomunicaciones aclaró que con estas
jornadas de información «pretendemos acabar
con leyendas urbanas, tales como que
provocan dolores de cabeza o un descenso
del nivel de espermatozoides en los
hombres».
El experto en estaciones de
telecomunicaciones se mostró confiado en
que en el futuro «haya una convivencia
pacífica entre las personas y las
estaciones de telefonía móvil», puesto que
son «necesarias para las comunicaciones y
el sustituto de los antiguos cables
telefónicos, por lo que la gente tiene que
acostumbrarse a convivir con ellas».
Nogales, concluyó su intervención
definiendo las antenas como «el icono del
progreso en el siglo XXI».