PALMA.- Un cúmulo de eruditos y
destacados miembros de la sociedad civil
componen el elenco del patronato de honor
de la Fundación para la Defensa de la
Nación Española (Denaes).
Su
extracción política es muy variada. Eso sí,
todos comparten tras de sí un amplio
historial por combatir activamente las
ideas totalitarias. Algunos de ellos
empezaron su activismo contra la dictadura
de Franco. Otros se han sumado arremetiendo
contra el nacionalismo
excluyente.
Por el contrario, entre
los objetivos que plantea la Fundación
Denaes se encuentra «el cultivo del
patriotismo, y la afirmación de España como
nación». Asimismo, Denaes define el
patriotismo como «un sentimiento sano y
natural, normalizado en cualquier país de
nuestro entorno, que no denota ideologías
ni posicionamientos partidarios. El
patriotismo es necesario para la cohesión
de cualquier sociedad», apostilla.
El
plantel de personalidades es extremadamente
variopinto. No obstante, todos ellos
comparten un notorio compromiso para atajar
la exclusión del castellano y el auge del
independentismo y la disgregación
territorial.
Así, el filósofo Gustavo
Bueno no ha tenido el menor reparo en
arremeter públicamente contra la política
del presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero. En su obra Zapatero
o el pensamiento Alicia achacaba de
ingenua y atrabiliaria la política del jefe
del Ejecutivo.
Una de las
personalidades más destacadas es la del
poeta, ensayista y estudioso del
nacionalismo Jon Juaristi. Una de sus
obras, El bucle melancólico, se ha
convertido en una auténtica referencia a la
hora de abordar cuáles son los tics
que caracterizan al nacionalismo vasco. Su
paso a la novela le ha servido para ganar
el Premio Azorín con la fundación de ETA
como eje narrativo.
Sabino Fernández
Campo es una de las caras más conocidas del
patronato de honor de Denaes. El que fuera
jefe de la Casa Real cobró un gran
protagonismo el 23-F. El general actuó
activamente para que el Rey compareciera
ante la televisión y desmovilizara a los
golpistas.
Otro de los miembros más
populares del plantel de Denaes es el
sociólogo Amando de Miguel. Se ha
convertido en una de las voces más
beligerantes contra la disgregación
territorial de España.
Una de las
personalidades que da un notorio peso
específico a la génesis de la Fundación
para la Defensa de la Nación Española es la
del diputado Gabriel Cisneros. No en vano
se trata de uno de los ponentes de la
Constitución de 1978,
Un buen ejemplo
de la pluralidad que se refleja en el
patronato de honor de Denaes viene amparado
por la presencia de un magistrado del
Tribunal Supremo. Adolfo Prego es uno de
los miembros más jóvenes del Alto Tribunal
y ha expresado públicamente sin reparos
algunas de las amenazas que se ciernen
sobre la sociedad española.
El
escritor y periodista Francisco Caja se ha
convertido en uno de los mayores activistas
contra la exclusión del castellano en
Cataluña con el auge del nacionalismo. A
través de su plataforma Convivencia Cívica
denuncia el cisma.
Aleix
Vidal-Quadras, por su parte, ha trasladado
al Parlamento Europeo las inquietudes que
ya demostró públicamente con anterioridad
en el parlamento catalán.
A la hora
de definir su ideario, afirman que Denaes
pretende «el fomento de la cohesión de la
sociedad española, y de un gran acuerdo de
los grandes partidos españoles en torno a
la unidad de España y a la fortaleza del
Estado español». También instan a los
grandes partidos nacionales a suscribir un
pacto de Estado y muy especialmente en
cuestiones como «la integridad territorial
de España y a la fortaleza política del
Estado español».