Pere Palau ha sido el primer presidente
que ha utilizado la Ley de Consells para
reformar su equipo de Gobierno. El ahora de
nuevo candidato empezó la legislatura con
un equipo en el que sólo se produjo una
baja: la de Enrique Fajarnés, que, en marzo
de 2004, abandonó el Gobierno insular para
incorporarse, en calidad de diputado, al
Grupo del PP en el Congreso.
El
presidente aprovechó aquel momento para
remodelar su gabinete, incorporando, como
conselleres no electos a quienes pueden
considerarse, junto a Stella Matutes, los
pesos pesados de su Gobierno: José Sala,
José Torres, Carmen Domínguez y Vicent
Serra. Matutes ha tenido en sus manos las
responsabilidades de la remodelación de
nuestra red viaria, de sanear el
presupuesto de la institución y gestionar
todo lo que a proyectos se refiere. Sala ha
sido responsable de cuestiones de tanto
calado como la reforma del Estatut o los
traspasos de competencias.
Torres,
por su parte, ha sido la cara visible de la
superconselleria de Urbanismo y Turismo.
Consellerias que han arrojado resultados
tan importantes como el Plan Territorial
Insular o la Fundación para la Promoción
Turística de Eivissa y Formentera. El plan
territorial ha permitido regular de una vez
por todas la confusa normativa urbanística,
mientras que en la fundación recae la
responsabilidad de profesionalizar al
máximo la promoción turística.
Carmen
Domínguez, finalmente, ha dado forma a la
Conselleria insular de Participación
Ciudadana, de nueva creación. Un área en la
que la institución ha conseguido, casi por
primera vez en su historia, reunir a la
práctica totalidad de las asociaciones que
operan en Eivissa y Formentera, atender sus
reivindicaciones y dar respuesta a buena
parte de sus necesidades. Y es que Palau ha
tenido siempre claro que las asociaciones
cumplen una función importante en nuestra
sociedad y que son estas entidades las que
suelen llegar allí donde la Administración
no puede. Domínguez, además, se ha ocupado
de la relación con los municipios y del
mantenimiento de los PIOS.
El área de
Bienestar Social, dirigida por Vicent
Serra, ha sido, finalmente, clave en una
legislatura que se salda con la
construcción de varias residencias
sociosanitarias que vendrán a ofrecer a los
ciudadanos unos servicios hasta ahora
inexistentes en estas islas. Residencias
cuya financiación obstaculiza ahora el
Gobierno central pero que son ya un hecho.
Y es que, como gusta decir a Palau, obras
son amores.