BILBAO/SAN SEBASTIÁN.-El positivo efecto
que supuso para el Athletic Club la llegada
de José Manuel Esnal 'Mané' a su banquillo
parece haber cedido en las últimas jornadas
y después de cuatro derrotas en cinco
partidos se encuentra de nuevo en grave
peligro de descenso.
De todas esas
derrotas, la más dolorosa para el equipo
rojiblanco fue, sin duda, la que sufrió
ante el Gimnàstic (0-2) en San Mamés. Era
ese un encuentro en el que el que esperaba
impulsarse en la clasificación y salir de
unos puestos de descenso a los que había
vuelto a caer un par de meses después tras
perder en el Camp Nou.
El choque
Mallorca-Levante y las difíciles salidas de
Celta, a Mestalla, y Betis, a Riazor,
permitían al Athletic encarar la jornada en
la que le visitaba el colista y casi
desahuciado Nástic con la esperanza no solo
de abandonar la zona de descenso sino
incluso de ganar tres o cuatro plazas en la
tabla.
Nada más lejos de lo que
finalmente ocurrió en el histórico campo
bilbaíno, a donde el conjunto dirigido por
Paco Flores llegó dispuesto a no dejar
pasar la última opción que le quedaba de
engancharse a una permanencia que tenía a
doce puntos.
El once tarraconense se
benefició de la impericia local al inicio
de cada tiempo para luego sentenciar en
acciones de contraataque que cogían
desordenado al ansioso conjunto local.
Así, al Athletic se le fue una
ocasión de oro para ir abandonando una
situación que amenaza con ser ya
definitivamente similar a la angustiosa de
la temporada pasada.
Fue el curso
pasado de tal agonía que más de un jugador
rompió en lágrimas cuando vio certificada
una permanencia que tuvo en Bilbao el valor
de cualquiera de los títulos que adorna el
extenso palmarés del singular club con sede
en el Palacio de Ibaigane.
Ahora,
los de Mané parecen estar destinados a
vivir un drama en cada una de las trece
jornadas de liga que quedan hasta el final
de la temporada. Para el primero de ellos
lo tienen asegurado, ya que visitará al
rival más cercano y a uno de los dos únicos
equipos que tiene a tiro de un partido, el
Celta.
Frente al conjunto celeste
(26 puntos), que ya ganó en su visita a San
Mamés (0-1) en la primera vuelta, el
Athletic (25) se juega no solo salir de los
puestos de descenso, que solo lograría
ganando, sino también no quedar descolgado
en ellos ya con el último tercio de la
temporada iniciado. Malos tiempos corren
por San Mamés.
Y son aún mucho peores
en Donosti, aunque la Real Sociedad se
resiste a entregar las armas. El
centrocampista de la Real Sociedad Mikel
Alonso, que el domingo en Zaragoza volvió
al once inicial tras unas semanas de
ausencia, reconoció este lunes que al mirar
la clasificación y ver al equipo colista,
se «piensa en el descenso», pero al mismo
tiempo se «cree en la salvación». «Cada vez
es más duro, pero seguimos en ello. Si
ganamos, mantendremos la llama viva. Es
normal que el resto del entorno se desanime
o dude, pero nosotros creemos en la
salvación», afirmó.
Para Mikel
Alonso ser 'farolillo rojo' de la
clasificación «simbólicamente puede ser más
duro» que verse en el puesto que ocupaban
el sábado antes de perder en La Romareda,
«pero al final la diferencia de puntos es
la misma y quedan partidos». «A eso nos
vamos a agarrar», apostilló.
A la
hora de analizar el 3-2 de ayer en
Zaragoza, el centrocampista incidió en que
la Real jugó «bien en la primera mitad».
«Usamos bien nuestras armas y estuvimos muy
cerca del segundo gol», destacó. Si bien
reconoció que también hubo «cosas puntuales
en contra». «En ocasiones nos abrimos
demasiado y que nos precipitamos», admitió.
En resumen, el análisis se asemeja al de
jornadas anteriores: «Tuvimos ocasiones,
pero nosotros no acertamos y ellos sí. No
supimos aprovecharnos». Y ese parece ser el
'quid' de la cuestión. «Todas las semanas
decimos lo mismo, que con una victoria
podríamos ponernos a ocho puntos, y con
otra más a cinco y que con eso meteríamos
un poco de presión a los de delante. Y eso
puede pasar, pero para ello tenemos que
ganar nuestros partidos», añadió.