MAYTE AMORÓS
PALMA.- En la útima
edición de los Premios Ramon Llull el
tigre se llevó el gato al agua, y
con este nuevo galardón se suman al haber
de los Janer un buen saco de trofeos que ya
no cabría ni en las gradas del Coliseo
romano.
La saga levanta sospechas de
guardar una pócima secreta que acerca a las
mieles del éxito novelísitico pero el
escritor Gabriel Janer Manila la desveló
ayer en la rueda de prensa de su última
novela titulada Tigres, premiada
recientemente con el Ramon Llull.
«Muchas horas de trabajo y la pasión
por contar historias» son las claves del
éxito que le persigue, aseguró Janer
Manila, quien presentará su obra hoy en
Palma. Será a partir de las 19 horas en el
Centro Cultural Pelaires, donde le
acompañarán la escritora Carme Riera y el
presidente del Govern balear, Jaume Matas.
Allí el escritor dará a conocer los
entresijos de esta novela en la que narra
el origen y la consolidación de una saga de
banqueros mallorquines que da sus último
coletazos tras el asesinato del último
descendiente de la familia.
Tigres arranca con el
asesinato de un joven banquero en Ginebra,
un comienzo que aunque puede darle tintes
de género negro, es «tan sólo una anécdota
que ayuda a plantear diferentes
interrogantes», avanzó.
«Es una
novela moderna y actual en la que hago una
propuesta literaria», destaca Manila de
Tigres, donde el mallorquín
reflexiona una vez más sobre el amor, la
angustia y la soledad de nuestro tiempo.
Sin duda, temáticas habituales en sus
anteriores libros, aunque que en esta
ocasión les ha dado «más profundidad» hasta
darles forma dentro de una historia de
«desamor y de odios» donde sus personajes
se comportan con violencia y odio. Géneros
como el surrealismo, la novela psicológica
y ciertos toques de realismo grotesco le
han facilitado el resultado
final.
Manila culpa al dinero de
transformar a cada uno de los componentes
de esta familia de «fieras» que se
«devoran» los unos a los otros y que se
comportan como «tigres encarcelados». Así
las cosas, los personajes se enfrentan a
situaciones límite porque «es ante
las dificultades cuando los personajes
crecen emocional y estéticamente», apuntó
el autor, que asegura que lo más complicado
a la hora de construir esta novela ha sido
engarzar todas las piezas de la
composición. «He creado la historia a
partir de unos personajes pero también
desde una narrativa en donde todo tiene su
función», insiste.
Para ello el
mallorquín también ha bebido de otra
pócima: la lectura creativa. «Me gusta
fijarme en un pesonaje del cine, en un
paisaje concreto y «contagiarme del cine,
de la prensa y del tetro» para buscar ideas
nuevas que «puedan inspirarme hasta
construir el mundo y la simbología de mis
novelas», reconoce. Y construir este
esqueleto que luego pasó a ser un
tigre le ha costado dos años largos,
y alguno que otro más de documentación y
preparación.
La influencia del cine
se refleja en los recursos estilísticos que
emplea. El flash back y los planos
detalle devienen en el libro en contínuos
saltos en el tiempo y en descripciones
minuciosas de un objeto determinado. «Hoy
día toda la narrativa actual tiene la
influencia del cine, tanto en su forma de
contar las cosas como en los recursos
estéticos que utiliza»,
afirmó.
Algunos ya han visto en la
familia de los March un filón de estas
lecturas creativas pero, si bien Manila ha
admitido que «puede parecer que tiene
ciertas conexiones porque la protagonista
del libro forma parte de la burguesía
mallorquina y logra su fortuna con el
estraperlo, con los negocios bancarios y
con la compra de fincas», niega que haber
relatado la trayectoria de la saga
March.
Ahora Manila tendrá que
explicar también en castellano y en francés
todo este universo de avatares y odio, pues
la obra se editará próximamente en ambos
idiomas.
A pesar de estar bebiendo
las mieles del reconocimiento y haber
descubierto la pócima del éxito, Manila
sigue sin cualidades para la futurología:
«La noche antes de la entrega de los
premios Ramon Llull tuve el presentimiento
de que no lo iba a ganar».