M.R
LLUCMAJOR.- «Es un gran
alcalde de Llucmajor y lo será». Con estas
palabras, el president del Govern, Jaume
Matas, aupó al primer edil Lluc Tomàs en su
acto de presentación como candidato a la
alcaldía. Su presencia refleja la total
confianza que el partido popular
tiene en el actual alcalde y en que todas
las causas judiciales que pesan sobre él,
derivadas del Caso Rabasco, se quedarán en
papel mojado.
Pese a que el primer
edil está imputado por presuntos delitos de
«prevaricación continuada», «defraudación a
la Administración» y «negociaciones
prohibidas a funcionarios públicos», la
cúpula del PP decidió proclamarlo de nuevo
en plena operación Voramar. «El PP
apuesta por Llucmajor, y el proyecto de
Tomàs es el mío y el de todo el PP y las
instituciones que gobiernan nuestro
partido», dijo el president.
Por su
parte, el alcalde expresó ante las 1.200
personas que se se congregaron en el
polideportivo municipal que su equipo de
gobierno ha cumplido con todos y cada uno
de los proyectos prometidos. Se
comprometió, por otra parte, a que la zona
de S'Arenal cuente con un campo de fútbol y
a asumir como municipales las rondas de
circunvalación que pasan por el casco
urbano para remodelarlas.
Economista
de profesión y natural de LLucmajor, Tomás
está casado y tiene 59 años. Desempeñó su
carrera profesional como Director General
de Promoción Industrial en 1987 y como
Director General de Comercio del Govern, en
1992. En 1993 dio un salto y fue proclamado
coordinador del Centro europeo de empresas
Innovadoras (CEEI).
Afiliado al
partido popular desde 1996, durante ocho
años fue concejal de Hacienda en Llucmajor
y presidente del PP del municipio. En 1999
fue proclamado alcalde; un cargo que
ostenta actualmente. Entre sus aficiones se
encuentran todo tipo de actividades
relacionadas con el mar.
Más de 1
millón de euros
Sin embargo, su
pacto con Joaquín Rabasco, líder de ASI
(Agrupación Social Independiente) le llevó
por el mal camino. Juan Carrau, titular de
la Fiscalía Anticorrupción en Baleares,
emitió un informe en mayo del pasado año en
el que responsabilizaba a Tomàs de
delinquir para consentir a Rabasco y a la
amiga íntima de éste distraer de las arcas
municipales «más de un millón de euros
públicos».
La cantidad fue
direccionada, supuestamente, en dirección
al entramado de empresas auspiciadas por el
líder de ASI, que acabó saliendo del
gobierno después de que este diario
detallara una a una sus maniobras
presuntamente delictivas.
No en vano,
según sostenía el informe de Carrau, el
alcalde del PP firmó de su puño y letra
adjudicaciones a la empresa del líder de
ASI (Agrupación Social Independiente) y a
las de su colaboradora Aldao por valor de
«1.047.967 euros» públicos. El concepto de
los pagos, que fueron fraccionados hasta en
98 adjudicaciones para llevarlos a cabo a
dedo y eludir de esta forma el concurso
público, fue la contratación de eventos
musicales para las fiestas del municipio.
Las contrataciones supuestamente ilegales
no habrían sido posibles sin la firma del
primer edil. De ahí que Carrau le incluya
en sus acusaciones.