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EL MUNDO OPINA
La torre de Babel
La infeudación de nuestras Islas al
universo catalán da como resultado
situaciones tan desternillantes como la
atribuida en esta página a la dirección de
un centro escolar de Mallorca que se
obstina en comunicarse en catalán con un
colegio de Asturias. La situación por
inesperada, ha provocado por parte del
centro público asturiano una contestación
en bable a pesar de que la administración
en esta comunidad no tiene oficialmente
reconocida esta lengua. Pese a que las
autoridades educativas asturianas
intentaron desdramatizar desde un principio
el tema, no es una cuestión que pueda
tomarse a beneficio de inventario. De la
intención del centro de Baleares por
comunicarse en catalán con los asturianos
se desprende un nivel de adoctrinamiento
catalanista impropio en un Govern que hace
gala de bilingüismo en las administración
pública y de trilingüismo en los planes
educativos que ha puesto en marcha en el
curso 2006-07 y que quiere ampliar en años
sucesivos. El conseller de Educación y
Cultura no puede ni debe permitir que se
vulnere la normativa que desde principios
de esta legislatura obliga a respetar la
elección de lengua de los padres de los
alumnos. En este caso es obvio que el
traslado del expediente educativo de un
centro de Mallorca a otro de Asturias debe
ser en español, una lengua con la que todos
nos entendemos. En su afán por implantar su
doctrina los comisarios lingüísticos
emboscados en Educación han hecho un flaco
favor a la imagen de Baleares. En Asturias
nos han tomado por el pito del sereno.
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