Una de las primeras medidas que se
adoptaron desde el actual Govern para
adecuar la realidad lingüística de los
padres a la de los colegios fue ordenar a
todos los centros que se comunicaran con
las familias en la lengua que de entre las
oficiales éstas eligieran.
Es decir,
que si un padre o una madre elige que el
colegio se comunique con ellos en catalán o
en castellano, el centro debe hacerlo así,
sea cual sea el idioma dominante en el
centro. En ese sentido, el centro habría
incumplido la orden, si se comunicó con los
padres, aunque no si se comunicó con el
otro colegio, ya que esto no está
reglamentado.
Jaume Juan, director
general de Inspección y Administración
Educativa de la Conselleria de Educación,
comentaba ayer que «no se nos ocurrió
reglamentar en que idioma deberían
comunicarse entre centros de diferentes
regiones porque no se nos ocurrió que
podría alguien hacerlo en
catalán».
El desaguisado ya está
hecho. Ahora lo que cabe esperar es que se
tomen las medidas adecuadas para que no
vuelva a repetirse.